Guadalupe y su hija tienen síndrome de Tourette, pero viven historias diferentes: “Hoy sé lo que le pasa y puedo acompañarla”
“Yo conocí a mi marido en un bar.
Él pensó que le estaba guiñando el ojo y era un tic”.
Así empezó una historia de amor que, con el tiempo, se convirtió también en una familia.
Guadalupe no le contó todo a Eduardo aquella primera noche, pero con el tiempo le explicó qué tenía.
Él conocía algo del síndrome de Tourette y aprendió a convivir con sus tics.
“Sí me pasa que con los años fueron aumentando mis tics y mis TOC”, cuenta Guadalupe.
Hoy, muchos años después, su vida transcurre junto a ellos.
Pero hay algo que cambió para siempre cuando se convirtió en mamá.
“Delfina, mi hija, tiene 11 años y también fue diagnosticada con síndrome de Tourette”.
Leé también: Del bullying en su infancia al motivo por el que su hijo lo eligió: la historia más íntima y transformadora de José María Muscari El síndrome de Tourette es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por la presencia de tics motores y/ o vocales.
En su caso, los primeros tics aparecieron a los 10 años.
“Me lo diagnosticaron a los 20, porque no era conocido en ese entonces”, destaca.
Cuando fue mamá, llegó una pregunta inevitable: “¿Tendrá Tourette?, porque es hereditario”.
Tuvo la respuesta algunos años después.
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