La prevención que el algoritmo no muestra
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que el VIH era sinónimo de sentencia.
Hoy es una enfermedad crónica, tratable, casi silenciosa gracias al avance de la ciencia.
Una buena noticia, sin dudas.
Pero trajo consigo un efecto colateral que pocos anticiparon: a medida que el miedo se fue retirando, también lo hicieron las campañas de concientización sobre las infecciones de transmisión sexual.
Y en ese silencio, casi sin que nadie lo advirtiera, el preservativo empezó a desaparecer de las prácticas cotidianas .
Lo vemos todos los días en el consultorio.
Hay un cambio de época que se traduce, lisa y llanamente, en el abandono progresivo del preservativo.
No es un problema de acceso.
Tampoco de desconocimiento teórico.
Es, ante todo, una relajación de las conductas de cuidado que atraviesa generaciones enteras .
Porque esta relajación no distingue edades: la vemos en adolescentes y jóvenes, pero también en personas adultas, incluso durante el climaterio, cuando desaparece el temor al embarazo y con él, inexplicablemente, también el cuidado frente a las infecciones.
Y lo más inquietante de todo es que este riesgo real, cotidiano, casi nunca encuentra un lugar en lo que circula sobre sexualidad en las redes sociales.
Los números, ahí sí, no dejan lugar a dudas.
Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, en 2025 se notificaron en Argentina más de 46.000 casos de sífilis: un 75% más que en 2022 .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.cronista.com — el contenido pertenece a El Cronista.