“Tenemos dólar para rato”: el diagnóstico de Emilio Ocampo sobre los riesgos y el futuro de la moneda que más obsesiona a los argentinos
“Riesgos hay, pero el dólar sigue siendo la moneda del mundo y lo seguirá siendo por un tiempo”, aseguró el economista Emilio Ocampo, uno de los principales impulsores del proyecto de dolarización que Javier Milei llevó a la campaña presidencial.
Si bien desde que La Libertad Avanza asumió la gestión de gobierno la iniciativa quedó en el olvido, el analista sostuvo que la elevada volatilidad cambiaria es uno de los principales obstáculos para el crecimiento de la región y dijo que la Argentina es el caso más extremo.
Ocampo abrió su presentación con una referencia al economista Robert Mundell, premio Nobel de Economía y uno de los principales teóricos de las áreas monetarias óptimas.
A partir de esa teoría, comparó a las monedas con embarcaciones que navegan en un océano turbulento : cuanto más grande es el barco, mayor es su estabilidad; cuanto más pequeño, más vulnerable resulta frente a las tormentas.
Daniel González: “La Argentina está entrando en una fase que nunca hemos visto” “Una cosa que surge de la estadística es que a mayor volatilidad del tipo de cambio real, menor es el crecimiento económico.
Por obvias razones, ¿dónde impacta el tipo de cambio real? En la volatilidad macroeconómica y, especialmente, en las inversiones.
Un componente muy importante en toda América Latina es la inversión extranjera directa, porque, en general, son países con mercados de capitales relativamente poco desarrollados.
Y la inversión extranjera directa necesita una moneda estable; caso contrario, es imposible determinar cuáles son las tasas de rentabilidad de los proyectos de inversión", explicó durante su disertación en el Global Network of Director Institutes (GNDI).
Al repasar la experiencia de los países latinoamericanos, remarcó que actualmente hay tres países que están dolarizados de iure, como es el caso de Ecuador, Panamá y El Salvador, y por ende, tienen poca volatilidad.
Otros forman parte del grupo que llama los “dolarizadores que están en el clóset”, que tienen su moneda propia, pero se comportan de fondo como si estuvieran en la zona dólar por las bajas fluctuaciones, como Bolivia, Guatemala y Honduras.
Luego, hay una serie de países que están “más lejos de ese paradigma”, como Chile, Colombia o México.
Y finalmente, países que están “fuera de la norma”, como es el caso de la Argentina, el país que tiene la mayor volatilidad del tipo de cambio real en toda América Latina.
“La realidad en América Latina es que la volatilidad del tipo de cambio real sigue siendo alta.
El paradigma de la flexibilidad logró bajar la inflación, pero no logró generar el tipo de crecimiento que vemos en países del sudeste asiático, como Filipinas, Malasia, Tailandia o Indonesia”, agregó.
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