Iron Maiden en Huracán: una aplanadora de heavy metal que desafía al tiempo y no vive de la nostalgia
Pasó varias veces a lo largo de las más de dos horas del concierto en Huracán, pero se vio muy nítido en un punto cercano a la mitad del set, cuando tocaban “2 Minutes to Midnight”.
Pudo haber sido porque la temática de la canción (una crítica a la guerra, la carrera armamentística y los intereses políticos y económicos que alimentan estos conflictos, con el reloj del Juicio Final anunciando una catástrofe mundial inminente) de alguna manera remite a los 80 y la preocupación global por la amenaza nuclear de la Guerra Fría y a la vez parece escrita la semana pasada: ahí, en ese momento más que en cualquier otro, Iron Maiden frena el tiempo.
No se tiene que hacer ningún esfuerzo: simplemente pasa que lo que “viste” a ese show que vemos, lo periférico, se desdibuja y —siguiendo con las alegorías atómicas— el núcleo queda expuesto.
Y entonces se vuelve irrelevante que estemos viendo a una banda que celebra sus 50 años de historia, y que a esta altura sean próceres, y que caigamos a cada uno de sus recitales temerosos de que esa vez sí se les note la edad (y sigue sin suceder): lo que se siente es ese vértigo, esa vibración que alguna vez transmitió el rock y el metal en particular como movimiento, esa intención de ser joven aunque el DNI diga lo contrario y negarse a acatar algunas reglas básicas de domesticación que hacía que los conservadores le temieran e intentaran censurarlo.
Lo que pasó en “2 Minutes to Midnight” y, varias otras veces durante el show, es que el “aparato” desapareció porque se lo comió el peligro.
Porque Iron Maiden es así: tiene pasado, pero toca en presente.
Hay un “miedo” recurrente entre los fans ante cada presentación de la Doncella: alguna vez, en ocasión de presentar nuevos álbumes, se han excedido en la cantidad de canciones nuevas y escatimado hits.
Tampoco es que sea un problema: en 2024 tocaron cinco temas de Senjutsu (2021) y —por ejemplo— uno solo de Piece of Mind (1983), pero el show igual fue más que disfrutable.
Sin embargo, es de esperar que el fan prefiera la música que lo marcó en su juventud y se decepcione un poco cuando no la encuentre.
En esta visita no pasó nada de eso: la lista de temas de la gira Run for Your Lives comprende el período entre Iron Maiden (1980) y Fear of the Dark (1992), precisamente esa etapa en la que tiraban y no hacían otra cosa más que embocar.
Así nos encontramos con joyas de la primera época (cantadas originalmente por Paul Di’Anno) como “Murders in the Rue Morgue”, “Wrathchild” o “Phantom of the Opera”, esta última eslabón perdido entre la crudeza de su obra inicial y el despliegue de teatro musical y estructuras progresivas al que le darían entrada ya avanzada la década de los 80.
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