Del flagelo de la viruela a la costumbre azteca de bañarse a diario: lo que trajeron y se llevaron de América los conquistadores
Tal era el grado de desesperación ante padecimientos nuevos e imparables, que los conquistadores españoles que llegaban a estas tierras atinaban a evitar el llamado de la muerte con el auxilio de la oración, a un continuo santiguarse y a pedirle a Dios que no los dejase morir en esas tierras desconocidas, llenas de salvajes y de sueños fantásticos de enriquecerse hasta el hastío.
El andaluz Alvar Núñez Cabeza de Vaca , uno de los primeros en recorrer gran parte de lo que hoy es Estados Unidos y que descubrió las cataratas del Iguazú, curaba con hierbas, con ritos que él había inventado y que matizaba con algo de la doctrina cristiana.
En su segundo viaje al nuevo mundo, Cristóbal Colón enfermó de influenza , como gran parte de su tripulación, y al año siguiente contrajo tifus.
Ya al salir de España, Pedro de Mendoza sufría de sífilis y sus desvelos en estas tierras fueron largos periplos para hacerse de la corteza del guayacán, un árbol de madera dura, que decían que lo curaría.
Tirarían su cuerpo al mar en su viaje de regreso a su patria.
Juan Ortiz de Zárate , cuarto adelantado al Río de la Plata, murió de disentería en Asunción; Domingo Martínez de Irala , varias veces gobernador del Río de la Plata y del Paraguay, cayó víctima de fiebre elevada.
En tanto, Cortés falleció de disentería.
Otros conquistadores sucumbieron en combates contra los indígenas, como Juan Díaz de Solís , Juan de Garay y Fernando de Magallanes .
A la belicosidad de los habitantes se sumaba una batería de enfermedades y males que ellos desconocían .
Y los españoles hicieron lo propio con la introducción de males para los que los indígenas carecían de defensas.
Antes de que vieran por primera vez un barco, una armadura o experimentasen con perplejidad un balazo en el cuerpo, los indígenas sufrían del mal de Chagas , de tuberculosis , tétanos y de infecciones provocadas por distintos factores.
Si bien el adelanto en tecnología militar fue lo que hizo la diferencia entre los 300 mil españoles que llegaron entre 1492 y el 1600 contra más de cincuenta millones de indígenas, las poblaciones de naturales fueron diezmadas por las enfermedades que los españoles importaron de Europa.
Los conquistadores trajeron la gripe, el paludismo, la lepra, la fiebre tifoidea, la tos ferina, la difteria, el sarampión, la varicela y la rabia canina.
Eran enfermedades para las que no existía ninguna inmunidad en América.
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