La sombra de China detrás de los drones que Irán utiliza para abastecer a Rusia y atacar objetivos de Estados Unidos
China se transformó en la pieza central de la cadena de suministro que permitió a Irán desarrollar y perfeccionar el dron Shahed , el arma barata y letal que Rusia dispara cada noche contra Ucrania, según una investigación publicada por el diario The Wall Street Journal este miércoles.
El reporte sostiene que motores, chips y otros componentes de origen chino —muchas veces desviados a través de empresas fantasma— sostienen desde hace años la producción del artefacto , pese a las sanciones estadounidenses.
El caso que ilustra esa dependencia se remonta al diseño del motor.
Para sostener altas velocidades y temperaturas durante horas de vuelo, los ingenieros iraníes recurrieron en un principio al L 550 E , un motor de diseño alemán fabricado por la firma Limbach Flugmotoren .
Según un cable diplomático de 2008 filtrado por WikiLeaks , Irán logró conseguir esos motores probablemente con ayuda de intermediarios que falsificaron documentación aduanera.
El vínculo con China se profundizó a partir de 2012 , cuando una empresa de ese país comenzó a distribuir los motores Limbach, hasta comprar la compañía alemana por completo en 2017 —lo que simplificó todavía más el acceso iraní a esa tecnología—.
El Tesoro estadounidense terminó sancionando a la filial china de esa firma, Xiamen Limbach Aircraft Engine , por proveer motores similares al programa de drones ruso.
De Teherán a Moscú, con intermediarios chinos en el medio Con el tiempo , Irán desarrolló su propia versión del motor a través de la empresa Oje Parvaz Mado Nafar , vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica, aunque —según documentó el WSJ citando registros del Tesoro— esa compañía siguió dependiendo de insumos baratos adquiridos en China.
Estados Unidos sancionó a Mado en 2021, y Ucrania responsabilizó después a su presidente, el general de brigada Abdollah Mehrabi , por un acuerdo de 2022 mediante el cual Irán le vendió a Rusia más de 13.000 drones Shahed , junto con piezas y maquinaria de producción, por 324 millones de dólares.
Ese mismo expediente de sanciones señaló a un empresario identificado como Ma Jie , acusado de facilitar contactos entre funcionarios de defensa iraníes y proveedores chinos, y de utilizar firmas radicadas en China continental y Hong Kong para importar insumos —como piezas fundidas de aluminio— destinados a los motores.
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