Nostalgia del futuro: Rubén Blades cantó por última vez en Buenos Aires la canción que García Márquez hubiera querido escribir
Rubén Blades es una leyenda de la música popular de América latina y como tal, el show que brindó en Buenos Aires el domingo por la noche, adquiere con total certeza el calificativo de “acontecimiento”.
Sobre todo si se tiene en cuenta que se trata, según él mismo anunció hace un año, de los últimos recitales de su vida.
“Tengo más pasado que futuro”, dijo en una de sus siempre lúcidas intervenciones entre canción y canción.
Blades es, claramente, un músico distinto y distinguido dentro de un género musical muchas veces reducido, desde cierta mirada “cultural” elevada, únicamente como una invitación a bailar.
Frente a una industria que en los años 70 empujaba hacia letras festivas y de consumo rápido, él eligió el camino opuesto y convirtió una música naturalmente festiva en vehículo de narración de personajes complejos, situaciones de conflicto social y crítica política explícita.
Varias de sus más grandes canciones se nutren de personajes urbanos en barrios de migrantes donde conviven delincuentes, obreros y desplazados y los retrata con la precisión de un cronista.
Al inscribir esa mirada en el ritmo de la salsa, demostró que un género popular puede ser al mismo tiempo entretenimiento, denuncia y literatura, sin que ninguna de esas tres dimensiones cancele a las otras.
Por eso, en el contexto de una “despedida de los escenarios”, su recital en Buenos Aires -además del promocionado encuentro con Charly García - dejó una estela de cierta nostalgia por lo que vendrá: varias de los grandes temas que ha compuesto (y que interpretó al frente de una notable y numerosa banda liderada por su compatriota Roberto Delgado ) ya no se volverán a escuchar en la voz de su autor.
“Plástico”, “Pablo Pueblo”, “Desapariciones”, “Ligia Elena”, “Decisiones” y la lista podría continuar, son parte del gran libro de la canción popular de América latina.
Todas las nombradas y una en particular, la que millones de latinos llevamos en nuestro corazón y cabeza por siempre.
Gabriel García Márquez confesó públicamente que nada le hubiera gustado más que haber escrito “la historia hermosa y terrible de Pedro Navaja”.
La frase, publicada en una columna del diario El País de España el 1 de diciembre de 1982, resume con precisión el lugar que ocupa esta canción de Rubén Blades en la intersección entre la música popular y la literatura latinoamericana.
Compuesta por Blades e interpretada junto a Willie Colón , “Pedro Navaja” forma parte de Siembra (1978), la obra cumbre de la salsa.
La canción, el relato, dura 7 minutos y 21 segundos.
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