Viaje al centro de una batalla de “farmear aura”: lo que no se ve en redes de las reuniones virales de adolescentes
Son casi las cinco de la tarde y esta plaza, la Bernardino Rivadavia del centro de Tigre, huele a espíritu adolescente .
Hay de todo en esta manzana con un poco de verde y bastante cemento.
Una escuela primaria pública, juegos infantiles y una cancha de basket.
Nenas y nenes que se tiran del tobogán y se disputan una hamaca, mamás que los siguen con la mirada mientras comparten un mate, nenas de nueve años que patinan en los rincones asfaltados que quedan libres y quinceañeros que juegan dos contra dos a tirar al aro y a mostrarse en cuero ante quienes quieran mirar.
Pero lo que más hay en la plaza Bernardino Rivadavia es expectativa: unas quinientas personas -la enorme mayoría son adolescentes, pero también hay chicos más chicos, jóvenes más grandes, algunas mamás y algunos adultos curiosos- esperan que empiece la batalla de “farmear aura” , esa rara convocatoria nueva, de la que se enteraron por Instagram o porque un amigo que vio la convocatoria en Instagram les avisó.
La cita, dice el flyer que giró en redes, es a las cinco en punto.
El organizador, el que puso a girar la cita a través de sus redes sociales, se llama Joe Almirón y tiene 438 mil seguidores en Instagram.
En la plaza Bernardino Rivadavia, Joe es una estrella de rock : apenas aparece, casi a las cinco y cuarto, lo rodean adolescentes y chicos que quieren un pedazo de él.
Una selfie, un video en el que Joe haga algunos de los movimientos más icónicos de esta especie de coreografía gestual colectiva a la que los que hoy van a la secundaria y también a la primaria llaman “farmear aura”, un video en el que Joe haga cualquier cosa, alcanza con que aparezca.
Unas cien personas gritan y poguean alrededor de Joe, gritan todavía más fuerte cuando él pega algún alarido que no dice nada concreto, le piden que les firme una remera y sonríen para la foto en la que el organizador repite el gesto con el que posa en cada selfie: los ojos achinados, una sonrisa chiquita, la cabeza ladeada.
Otras cuatrocientas o quinientas personas esperan que empiece eso que vinieron a buscar: la batalla de farmeo de aura.
Quieren ponerle el cuerpo a eso que vieron una y otra vez en Instagram y en TikTok .
Quieren protagonizar ellos esos enfrentamientos mano a mano en los que, turnándose, cada contendiente hace algún movimiento que a veces es mover las manos para arriba y para abajo como haciendo malabares imaginarios , a veces es ponerse el dedo delante de la boca como quien pide silencio y después rasgarse la cara con ese mismo dedo mientras se le dedica una mirada desafiante al rival, a veces es agacharse y tirar unas patadas al aire, y a veces es lo que cada uno quiere que sea.
Lo importante, lo único importante en cada batalla, es ser el que más gritos de apoyo cosecha entre el público .
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