Un verano, varias Cataluñas
Tres de cada diez familias catalanas no disponen de los recursos necesarios para costearse ni siquiera una semana de vacaciones.
Así lo recoge la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Idescat, publicada en febrero de este año.
Estas cifras repercuten en el devenir del verano de miles y miles de niños y jóvenes de Cataluña.
Su situación contrasta con las imágenes de aeropuertos y estaciones de tren abarrotados de viajeros que suelen ofrecer la inmensa mayoría de los informativos televisivos.
Para estos chicos y chicas, que seguramente no han pisado ni pisarán durante las semanas de vacaciones escolares ninguna estación de tren ni ninguna terminal de aeropuerto, y que probablemente tampoco tendrán la oportunidad de pasar unos días en la playa o en un camping, su verano responde a una realidad bien diferente.
En este sentido, lo más probable es que su hogar ni siquiera disponga de un aparato de aire acondicionado para combatir unas altas temperaturas que son consecuencia del cambio climático y que representan una dificultad adicional para afrontar su día a día.
Los datos, sin ir más lejos, indican que un 16,8 % de la población catalana no puede permitirse mantener su vivienda a una temperatura adecuada.
La realidad estival de estos niños, por tanto, corre a menudo el riesgo de quedar invisibilizada por algunos medios de comunicación, que prefieren ofrecer la cara 'positiva' de esta etapa del año y vincular el verano a unas cuestiones que no están al alcance de todo el mundo.
Por este motivo, es necesario —y exigible— que, en el ejercicio de su responsabilidad cívica de intermediación entre los acontecimientos que ocurren y la población, los medios informativos ofrezcan una visión que responda a la pluralidad y la complejidad de las realidades que conviven durante el verano en Cataluña.
De lo contrario, los telespectadores, oyentes o lectores, únicamente con las imágenes de cientos y cientos de personas en las terminales aeroportuarias o ferroviarias, pueden llegar a la conclusión de que todo el mundo tiene la opción de hacer turismo en otras ciudades o países y, por tanto, que la inmensa mayoría de la ciudadanía vive una situación económica próspera.
Afortunadamente, hay espacio para la esperanza.
Recientemente, a modo de ejemplo, La Vanguardia se hacía eco de los campamentos de seis días que organiza el Casal dels Infants del Raval en Tavascán (Pallars Sobirà).
Unos campamentos dirigidos a veintisiete adolescentes en riesgo de exclusión social para quienes aquella casi semana fueron sus vacaciones de verano.
El texto también explicaba que, para muchos de ellos, era la primera vez que se bañaban en un río o que subían a una montaña.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elplural.com — el contenido pertenece a El Plural.