Ceuta, Principado del Miedo
Agentes de policía armados montan guardia en el paso fronterizo de Tarajal, en el enclave español de Ceuta. EP/Samuel Vega.
Tres semanas después de la súbita, inesperada, aterradora, enigmática, ininteligible… entrada en tromba de 80.000 inmigrantes africanos en la ciudad el pasado 30 de julio, en Ceuta casi todo el mundo tiene miedo. Los inmigrantes, miedo a que los echen; los vecinos de la ciudad, miedo a que no los echen; el Gobierno español, miedo a no poder echarlos; el Gobierno de Ceuta, miedo a que los vecinos dejen de tener miedo y reemplacen el miedo por la ira ; el Gobierno de Marruecos, miedo a los marroquíes; los marroquíes, miedo a su Gobierno y más miedo todavía a la pobreza; la Unión Europea, miedo al miedo de sus ciudadanos. Ceuta, Principado del Miedo.
Los únicos que no parecen tener miedo son el Partido Popular y Vox. Ambos se sienten bien acompañados por sus correligionarios europeos y por bastantes millones de ciudadanos de España y de otros países de la Unión cuyo miedo, pese a ser en gran parte inducido , no por ello deja de ser real. El miedo siempre es real aunque, como todos sabemos, muchas veces no lo sea la causa lo provoca. Mientras la derecha agita en el continente el fantasma de que mañana toda Europa puede ser lo que hoy es Ceuta, un boquete en el muro que protege la fortaleza, la extrema derecha proclama que muchas partes de Europa ya son Ceuta, y lo serán mucho más si no hacemos algo.
Vox no tiene miedo porque él mismo es una sofisticada factoría especializada en su fabricación, un miedo con denominación de origen, un miedo que luego el partido de Abascal empaqueta, almacena y distribuye eficientemente por todo el país.
El PP tampoco tiene miedo, pero sus motivos para no tenerlo son distintos a los de Vox. Lo primero de todo, no tiene miedo porque está en la oposición : un PP gobernando en solitario, y puede que incluso gobernando con Vox, actuaría de modo bastante parecido a como lo está haciendo la izquierda.
¿Y cómo lo está haciendo la izquierda? Pues más bien mal, mal -no solo pero sobre todo- porque es prácticamente imposible hacerlo bien, ya que para hacerlo bien España tendría que contar con la colaboración incondicional de Marruecos , que a su vez quizá no quiere pero sobre todo no puede dársela porque ello equivaldría a cobijar de nuevo en su suelo a gente que de ninguna manera quiere volver a él, y que si vuelve lo más probable es que sea para dar problemas, y problemas es lo último que quieren regímenes como el de Marruecos.
¿Que cómo lo está haciendo el Gobierno? Como buenamente puede, a trancas y barrancas, dando palos de ciego, como suele hacerlo todo aquel que se encuentra atrapado entre la espada y la pared, con un suelo de piedra bajo sus pies y un techo de cristal blindado sobre sobre su cabeza.
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