En España cada vez hay más gente haciendo 200 kilómetros en coche todos los días para ir a trabajar
Vivir a 110 kilómetros del trabajo parece una forma de ahorrar, pero lo que se ahorra en alquiler se paga en coche, en tiempo y en sueño.
Aunque hay quien prefiere conducir, como María Inmaculada Jiménez, quien lleva la gerencia de un restaurante en La Cala de Mijas (Málaga), pero vive en Mollina, en el interior de la provincia.
Según contaba El Mundo , recorre 220 kilómetros diarios entre ida y vuelta para poder pagar una casa que en la costa no podría permitirse.
Es un caso extremo pero no aislado que en inglés denominan super-commuting .
El problema es el de siempre: que la tecnología te permite vivir lejos del trabajo no significa nada en sí mismo.
Porque la argolla sigue siendo la misma: salario insuficiente para pagar una casa.
A todos lados con portátil .
Un estudio de Stanford sobre dos millones de trayectos en las diez mayores ciudades de EEUU detectó que los desplazamientos de 40 millas (unos 64 km) o más han pasado del 15,8% al 18,5% del total desde la pandemia.
Los supercommutes de 75 millas (unos 120 km) o más han crecido casi un tercio hasta rondar el 3% de los trayectos, y suelen costar unas dos horas y veinte por sentido .
Quien no tiene que ir a la oficina cada día tolera un trayecto largo una o dos veces por semana si a cambio gana espacio y nivel de vida, claro.
Según estos estudios, los más jóvenes y quienes tienen ingresos altos son quienes viven más lejos.
Un estudio de UCLA sobre Los Ángeles va en la misma línea: los supercomuters tienen más probabilidades de ser de rentas altas, y los de rentas bajas usan el autobús seis veces más que ellos.
Quien no puede teletrabajar .
Un camarero o un gerente de restaurante no puede acceder a ese modelo híbrido.
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