Andrea Ropero vive desde dentro el desahucio de Maricarmen: "No me queda esperanza"
Las calles del madrileño barrio de El Retiro aún estaban a oscuras cuando Andrea Ropero llegó al número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda.
Eran las 5:30 de la madrugada y más de 200 personas, convocadas por el Sindicato de Inquilinas, acampaban sobre las aceras en un intento desesperado por frenar lo inevitable.
Sin embargo, la verdadera tragedia no se estaba gestando en la calle, sino de puertas para adentro.
La reportera de El Intermedio logró acceder al interior de la vivienda para documentar, en primera persona, las últimas y agónicas horas de Maricarmen en la que ha sido su casa durante los últimos 71 años.
Postrada en su silla de ruedas y arropada por miembros del sindicato que pasaron la noche con ella, la anciana de 87 años recibió a las cámaras de laSexta con la resignación de quien lleva "siete años de lucha" contra un fondo buitre.
"Estoy cansada, muy cansada.
Siempre duermo ya, desde hace un año, con pastillas", confesaba a Ropero, reconociendo que la tensión de este largo proceso le ha pasado una severa factura física y emocional.
El abandono institucional Durante la íntima charla en el salón de su casa, Ropero puso sobre la mesa el papel de las administraciones.
Maricarmen confirmó que, para estas últimas horas, nadie de la Comunidad de Madrid ni del Ayuntamiento le había ofrecido una alternativa habitacional de urgencia.
La única propuesta que recibió por parte de las instituciones, hace unos tres o cuatro meses, fue una plaza en una residencia en Alcalá de Henares, lo que le obligaba a alejarse de todo su entorno vital y sus médicos.
"Yo qué hago en Alcalá de Henares", se preguntaba Maricarmen.
"Escribí una carta al presidente del Gobierno, y no han respondido.
Ni el Gobierno, ni Almeida, ni Ayuso.
Nadie", lamentaba la octogenaria.
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