En 1948 California levantó una ciudad para 4.000 mineros. Hoy es uno de los pueblos fantasma más grandes de EEUU
California necesitó enormes cantidades de hierro para alimentar su expansión industrial de posguerra.
Su solución fue tan ambiciosa como el momento: levantar una ciudad entera en mitad del desierto para alojar a los trabajadores que extraerían ese mineral.
Durante décadas funcionó como una comunidad autosuficiente.
Hoy, sus calles vacías siguen recordando hasta qué punto una industria puede construir (y borrar) una ciudad.
Una ciudad nacida para alimentar la industria del acero .
En 1948, el empresario Henry J.
Kaiser fundó Eagle Mountain en pleno desierto de California con un único objetivo: explotar uno de los mayores yacimientos de hierro del oeste de Estados Unidos.
No hablamos de un simple campamento minero.
Era una ciudad diseñada desde cero para unas 4.000 personas , conectada por un ferrocarril de más de 80 kilómetros con la acería de Fontana, donde el mineral se transformaba en acero.
En Xataka Seseña pasó a la historia como el símbolo más excesivo de la burbuja inmobiliaria.
Pues bien: vuelve a estar de moda Una comunidad donde no faltaba absolutamente de nada .
La ciudad creció al ritmo de la mina.
Llegó a contar con más de 400 viviendas , colegios, iglesias, piscina, bolera, campo de béisbol, centro comercial y un hospital completamente equipado.
Sus calles ajardinadas y sus casas con aire acondicionado simbolizaban el optimismo industrial de la posguerra: si la mina funcionaba, Eagle Mountain tenía todo lo necesario para que varias generaciones hicieran allí su vida.
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