Que nos hablen como adultos
Tal vez lo revolucionario, o lo que ahora nombran como punk, sea huir del exabrupto, del casticismo barato, de la burla, del escarnio, y presentarse a los demás como una persona bien educada, con esa educación sobria y cordial con la que definía Saul Bellow a los españoles en su viaje por España en los años cincuenta.
Tal vez lo extraordinario hoy sea hablar y que suene a verdad, hablar para todos, escribir para todos, expresarse con el afán de ser entendido.
Tal vez lo que deberían plantearse los políticos en el hoy más urgente es salir al estrado sin la pretensión de representar a un personaje, esforzarse en que lo que brille sea la inteligencia, no la ocurrencia.
Pienso en el lenguaje.
Tal vez lo que más debería plantearse la izquierda es cómo nos cuenta su programa, pero lo que escucho es un lenguaje plagado de lugares comunes que se nutre de las tertulias, la jerga académica o la publicidad.
Puede que la razón sea que en España todos bebemos de la misma fuente, hasta el punto de que esos políticos que intervienen en las tertulias (me parece incompatible) acaben hablando como los contertulios y, a su vez, los contertulios, lo hacen como si en vez de remitirse a su análisis nos soltaran el mitin clerical de los domingos.
Pone uno la radio de fondo y escucha expresiones en boga que muestran una uniformidad alarmante en el lenguaje público, discursos que denotan una gran pereza mental.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.