Llevamos décadas intentando almacenar la energía solar para utilizarla de noche. Resulta que hay otra opción: hacer que nunca deje de recibir luz
Durante décadas hemos tratado de resolver el gran problema de la energía solar de una manera bastante intuitiva: producir todo lo posible mientras brilla el Sol, almacenar el excedente y recuperarlo cuando llega la noche.
Una idea propone darle la vuelta al problema.
Si en la Tierra inevitablemente anochece, quizá la solución no sea guardar la luz durante horas, sino colocar los paneles allí donde prácticamente nunca deja de haberla y enviar después esa energía a las plantas solares que están a oscuras.
La idea parece ciencia ficción, pero acaba de recaudar millones.
No es producir, es qué hacemos cuando no hay sol.
La energía fotovoltaica se ha abaratado enormemente , pero sigue arrastrando una limitación imposible de eliminar desde la superficie terrestre: los paneles solo producen cuando reciben suficiente radiación solar.
De ahí que buena parte de la carrera tecnológica se haya concentrado en baterías capaces de almacenar durante las horas de máxima producción la electricidad que necesitaremos después.
Es aquí donde aparece Overview Energy , que plantea una tercera vía: en lugar de almacenar durante el día para sobrevivir a la noche, trasladar parte de la captación solar a miles de kilómetros sobre nuestras cabezas, donde un satélite puede permanecer iluminado durante muchísimo más tiempo, y utilizar esa energía para mantener trabajando las instalaciones terrestres cuando ya no reciben luz directamente.
En Xataka En 2016, Francia se convirtió en el primer país del mundo en tener una carretera solar.
Tres años después descubrimos por qué no era una buena idea Colocar centrales solares en el espacio.
El proyecto definitivo de Overview contempla desplegar miles de satélites en órbita geosíncrona , aproximadamente a 36.000 kilómetros de la Tierra, equipados con grandes superficies fotovoltaicas que podrían alcanzar aproximadamente el tamaño de dos campos de fútbol cada una.
Allí arriba podrían aprovechar una exposición solar casi continua y transformar esa energía en un haz de luz infrarroja cercana invisible dirigido hacia la superficie.
En lugar de bajar electricidad mediante un cable imposible, lo que viajaría hasta la Tierra sería energía electromagnética que volvería a convertirse en electricidad al alcanzar células fotovoltaicas.
Overview Energy Con paneles que ya tenemos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.xataka.com — el contenido pertenece a Xataka.