Trump sale por sorpresa al rescate del yen y refuerza su alianza con Japón
La Administración Trump ha adoptado este verano una de las decisiones más inusuales de su política económica, a l intervenir directamente para sostener la moneda de otro país , algo en contra del ideario nacionalista y aislacionista del equipo presidencial.
De forma inesperada y sorprendente, Estados Unidos compró yenes y vendió euros de sus reservas internacionales en una operación coordinada antes con el Gobierno japonés para frenar el desplome de la divisa nipona, que había alcanzado su nivel más bajo frente al dólar desde 1986.
La actuación rompe con casi tres décadas de práctica monetaria estadounidense y supone la primera intervención conjunta de Washington y Tokio para fortalecer el yen desde al menos 1998.
El yen ha perdido aproximadamente el 51% de su valor frente al dólar desde 2012, año en que registró un máximo.
Hoy por hoy un yen equivale a 0,0063 dólares ó 0,0054 euros.
Trump presentó la decisión principalmente como un gesto político hacia un socio histórico.
A bordo del Air Force One la semana pasada explicó que EE.UU. había actuado porque mantiene «una buena relación con Japón», aseguró que la operación también beneficia a la economía mundial y la definió sobre todo como «una señal de amistad».
Añadió que Japón había pedido ayuda debido a la debilidad del yen y resumió la decisión con una sola frase: «Siempre vamos a estar ahí para Japón».Esta compra refleja hasta qué punto la Casa Blanca considera que la estabilidad financiera de Japón forma parte de sus propios intereses estratégicos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent , confirmó la semana pasada que actuó junto a las autoridades japonesas para reducir la volatilidad de los mercados asiáticos y estabilizar una moneda cuya depreciación comenzaba a generar riesgos mucho más amplios que los puramente japoneses.
El primer motivo de la intervención, según el Tesoro norteamericano, fue detener el rápido hundimiento del yen.
La moneda llegó a cotizar en un mínimo de cuarenta años, lo que disparó las alarmas en Tokio.
Japón depende de las importaciones para abastecerse de energía, alimentos y abundantes materias primas.
En un país tan dependiente de importaciones, una moneda débil encarece automáticamente el coste de vida y alimenta la inflación.
Las sucesivas intervenciones realizadas únicamente por Japón habían resultado un fracaso y Washington decidió actuar por primera vez en casi tres décadas.El segundo objetivo era evitar un efecto contagio sobre el resto de Asia.
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