La prórroga de Almaraz hace saltar por los aires el calendario de cierre de las nucleares
A las puertas de la Asunción de la Virgen en agosto, una de las festividades más celebradas en España, el Ministerio para la Transición Ecológica comunicó este viernes a través del BOE una orden que revoca la autorización vigente para la operación de la central nuclear de Almaraz.
La traducción es que el Gobierno ha dado marcha atrás en sus políticas energéticas y atiende a la petición de los dueños de la planta (Iberdrola, Endesa y Naturgy) de que sigan funcionando sus dos reactores hasta 2030.
Esta decisión genera un relevante problema técnico en el calendario de cierre de las centrales nucleares, por la falta de capacidad de gestionar los residuos, y esto mete presión para replantear todos los cierres.En la parte formal, la central de Almaraz seguirá funcionando hasta 2030.
Esto se debe a que las empresas pidieron en noviembre del año pasado proseguir con la operación de la planta.
Posteriormente, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha tenido que hacer un informe técnico para confirmar que los reactores estaban en buen estado .Ante este escenario, la cartera dirigida por Sara Aagesen tenía hasta mediados de septiembre para tomar una decisión, aunque finalmente ha decidido tomarla a mediados de agosto sin dar ninguna explicación real de la fecha elegida.
Transición Ecológica fundamenta su decisión en la tensión económica que se ha generado por la crisis en Irán y con ello ha evitado trasladar el mensaje de que ha hecho lo contrario de lo que marcaba su propio programa electoral.Sobre esta situación, la exministra Teresa Ribera, que fue una de las grandes defensoras del cierre y a la que ahora en Europa le ha tocado defender la idoneidad de esta tecnología, no ha dicho nada al respecto de esta prolongación de Almaraz.Fuentes del Ministerio aseguran que la continuidad de Almaraz no condiciona el resto del calendario de cierre que se pactó en 2019 entre el propio Gobierno, las empresas propietarias y la encargada de los residuos, Enresa.
Insisten en que en 2030 se producirá el cierre de Ascó I y Cofrentes; dos años después será el turno para el otro reactor de Ascó; y, finalmente, en 2035 echarán la persiana Vandellós II y Trillo.
Sin embargo, lo que ha sucedido con Almaraz tiene un impacto directo en todo lo que está por venir.¿Qué pasa en 2030?Para 2030 estaba previsto el cierre de dos grupos nucleares y el inicio de su desmantelamiento.
Ascó I y Cofrentes.
Pero ahora se suman otras dos plantas más, las de Almaraz.
Esto supone una sobrecarga de trabajo sin precedentes para Enresa, la sociedad pública encargada de la gestión de los residuos.
Las objeciones técnicas van más allá.Los trabajos de desmantelamiento requieren de perfiles profesionales concretos, maquinaria específica y una serie de recursos que no son los cotidianos.
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