29-N: el Chernóbil de Sánchez
El accidente de Chernóbil nos enseñó que la central nuclear estalló como consecuencia de un sistema político, y no solo de un fallo técnico .
Errores de diseño que se mantuvieron en secreto por el orgullo nacional y la falta de libertad de información ; pruebas de seguridad que continuaron más allá de lo razonable porque nadie quería informar a su superior de un fallo; órdenes de evacuación tardías porque nadie quiso reconocer lo que evidentemente había pasado .
Chernóbil estalló después de que la potencia del reactor cayera drásticamente, se produjera el envenenamiento por xenón y el reactor fuera llevado a un estado extraordinariamente inestable .
Pero esa es solo la explicación técnica .
Chernóbil estalló también porque el sistema sucumbió a sus propias mentiras.
Cabe la posibilidad de que Sánchez haya sido víctima de su propio sistema al tomar la decisión de convocar estas elecciones: que se haya creído su propia propaganda y haya actuado movido por un espejismo que su propia sincronizada había coreografiado.
Da igual quién gobierne Abelardo Bethencourt La intensidad del ruido de nuestra vacua conversación pública apenas alcanza al ensordecedor silencio de los debates que no estamos teniendo La verdad es que sería poético que el presidente del Gobierno hubiera tomado una decisión equivocada porque los datos del CIS hubieran terminado engañándole también a él.
O que el éxtasis de sus asesores, después de 24 horas ininterrumpidas viendo Televisión Española, hubiera terminado por convencerle de que la realidad era exactamente como ellos la contaban.
Sería entrañable que la realidad paralela que Sánchez creó para convencer a los demás hubiera terminado convenciéndole a él y a su entorno; que lo de Maricarmen no fuera un movimiento espontáneo y que, después del éxito, pequeños funcionarios de partido ya no se atrevieran a explicarle al líder que lo que está viendo no es necesariamente al pueblo manifestándose espontáneamente.
Habría incluso algo tierno en que el mal carácter que tiene el presidente del Gobierno prepare su venganza de forma que ya nadie se atreva a discutir una realidad que él pone encima de la mesa.
Gorbachov diciendo que Chernóbil se arregla en dos días y todo un consejo de ministros aplaudiendo sin atreverse a rechistar.
Semana negra ferroviaria: el Gobierno trata de imponer la plantilla del apagón Pablo Pombo Por mucho que diga Sánchez, por muy justo o injusto que parezca, no habrá manera humana de despejar la sospecha nacional de que la corrupción pudo estar detrás de una fatalidad evitable No sería la primera vez que algo parecido ocurre en la política española reciente .
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