Pedro Sánchez o cómo convertir los errores propios en argumento electoral
El olfato electoral de Pedro Sánchez está fuera de duda y acaba de demostrarlo de nuevo. El problema es que después de ocho años gobernando, los hechos se amontonan y tienen mucha más relevancia que las narrativas de última hora. La osadía del líder del PSOE y su maleabilidad lo están llevando a intentar convertir sus errores de gestión en grandes argumentos para sacar a sus votantes de la indiferencia para que le voten a él o a sus aliados. ¿Le saldrá la jugada? Ciertamente, parece imposible.
La crisis de la vivienda es el caso más flagrante de mala gestión y es precisamente el que le ha servido de última excusa para adelantar las elecciones. Además, se da la circunstancia de que Junts, el partido que hizo fracasar los decretos de vivienda, se cobró el otro gran error de la legislatura que permitió la investidura de Sánchez, la amnistía a los independentistas condenados por promover la separación de Cataluña.
Pedro Sánchez llegó al Gobierno en junio de 2018 tras ganar una moción de censura a Mariano Rajoy. En estos ocho años, la población de España ha aumentado en casi 3 millones de habitantes, pasando de 46,7 millones a 49,6 millones; lo mismo que ha crecido el número de afiliados a la Seguridad Social, que ha pasado de 19 millones a 22 millones. Mientras tanto, el parque de vivienda principal apenas ha subido en 800.000 casas, de 18,4 millones a 19,2 millones (el último dato es de 2024). En 2018, las estadísticas de la Encuesta de Población Activa decían que en España había 200.000 hogares más que viviendas principales. Ocho años después, este desacople ha pasado a casi 600.000.
El precio del metro cuadrado de una vivienda nueva en España ha subido un 41% y el de segunda mano un 38% desde que Sánchez alcanzó el poder. Unas referencias que mezclan realidades muy dispares, como la evolución de la España vacía y de las grandes capitales. De hecho, el Índice de Precios de la Vivienda que elabora el INE concluye que los precios se han duplicado en 12 años en las ciudades de mayor tamaño. Mientras que se multiplicaba el coste de las casas, el salario medio aumentaba un 30% entre 2018 y 2025, de manera que la proporción del sueldo destinado a la vivienda se disparaba.
Si la población de España y el número de afiliados crecían en 3 millones, lo obvio era aumentar el parque de casas, bien para la venta o para el alquiler, pero eso no ha pasado, y menos aún en la construcción de viviendas de protección pública, que son las que tienen un precio más asequible. En 2018, se realizaron 583.000 transacciones de casas en España, de las que ni el 10% eran de vivienda nueva. El año pasado el número de transacciones alcanzó 742.000 y otra vez la segunda mano representa más del 90%. Si la demanda aumenta (más población) y la oferta no, el precio de las unidades disponibles se disparará.
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