El fin de la 'nada': primera demostración práctica de que el espacio vacío no existe
El vacío no existe.
Así de rotundo y desconcertante.
De modo que lo que nosotros llamamos 'espacio vacío' entre estrellas y galaxias no es, en realidad, más que un hervidero, un burbujeo constante de partículas que entran y salen continuamente de la realidad.
En una reciente entrevista de ABC con el físico italiano Guido Tonelli a propósito de su último libro, titulado precisamente 'La elegancia del Vacío', el científico insistía en que la física moderna ha desterrado para siempre la idea de la 'nada' absoluta , y en que no podemos entender el Universo sin comprender que el espacio está 'vivo'.
Ahora, investigadores de la Universidad de Swinburne (Australia) acaban de publicar en 'Nature' un artículo que podría demostrar, en la práctica, exactamente eso, que el espacio 'vacío' no está realmente vacío.Todo empezó hace casi un siglo.
En la década de 1930, Werner Heisenberg, uno de los padres fundadores de la mecánica cuántica, predijo un fenómeno que parecía desafiar toda lógica: la «birrefringencia del vacío».
Según sus cálculos, si sometemos ese vacío aparente a un campo magnético de una potencia descomunal, el mar de 'partículas virtuales' (aquellas que nacen y mueren en fracciones minúsculas de segundo) debería verse afectado de manera medible.
En concreto, todas esas partículas 'fantasma' se alinearían, formando una especie de 'lente cósmica' invisible, pero que alteraría y polarizaría la luz que intenta atravesar ese rincón del espacio.Durante los últimos 90 años, claro, el gran problema ha sido cómo demostrar empíricamente algo así. «Detectar la birrefringencia del vacío -explica Marcus Lower, coautor del estudio- requiere un campo magnético más de 100 millones de veces más fuerte que cualquiera que hayamos creado en la Tierra.
Afortunadamente, la naturaleza nos ha proporcionado magnetares, que son los laboratorios cósmicos perfectos para ir a buscar este efecto».Un magnetar es un tipo excepcionalmente raro de estrella de neutrones.
Hablamos del cadáver hiperdenso de una estrella masiva que colapsó sobre sí misma y se comprimió hasta convertirse en una esfera del tamaño de una ciudad, pero dotada del campo magnético más poderoso de todo el Universo.
El equipo dirigió sus instrumentos hacia uno en particular: el magnetar 1E 1547.0-5408, situado a unos 14.700 años luz de nosotros.Lo que llamamos 'espacio vacío' no es más que es un mar de partículas virtuales que entran y salen de la realidad en fracciones de segundoPara lograr su objetivo, los astrónomos movilizaron una auténtico arsenal tecnológico.
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