Lo que España aún le debe a Ceuta
Me enamoré de Ceuta nada más bajar del ferri, la primera vez que viajé a la ciudad.
Llevaba en la mochila y en la cabeza un revoltijo de prejuicios y lecturas —militarismos varios, novelas de la guerra de Marruecos, mucha bibliografía sobre el Marruecos colonial…— que se me fueron diluyendo en el agua del Estrecho y ya no existían cuando desembarqué y enfilé mis pasos hacia el Baluarte de los Mallorquines.
Descubrí una ciudad bella y compleja, abierta al mar y a toda la rosa de los vientos, que lo mismo se muestra provinciana y tediosa un domingo por la tarde en el Revellín, que cosmopolita y vibrante como el barrio más vanguardista de una metrópoli.
Unos cuantos viajes después, ya rendido sin condiciones, Ceuta me inspiró un libro sobre fronteras que cuento entre mis trabajos más queridos.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País España.