domingo, 18 de octubre de 2026 MediosSobre🌓
🇪🇸 ES ▾
ÚLTIMA HORA
› Juan Vizuete, experto en comunicación: «Si te obsesionas con caer bien, vas a caer mal porque vas a dejar de ser tú mismo y la otra persona te verá como falso»› Tadashi Yanai, el hombre más rico de Japón, acecha a Inditex› Las claves: invertir en Europa para que las empresas europeas vayan aún mejor en Bolsa› La inflación que se diluye y la que persiste› Encuestas elecciones generales del 29N en Cataluña: resultados de PSC, ERC, PP y Vox y ganador según el CEO› Cuándo es el cambio de hora en España: día que cambiamos el reloj para entrar al horario de invierno› Los fantasmas de los otros› El debate de las pensiones entra en terreno pantanoso: ¿hay que reformar el modelo o cambiarlo por otro?› La solución a la crisis de vivienda no es (solo) construir más› El auge de AfD amenaza la capacidad de Alemania para atraer la mano de obra que necesita› Juan Vizuete, experto en comunicación: «Si te obsesionas con caer bien, vas a caer mal porque vas a dejar de ser tú mismo y la otra persona te verá como falso»› Tadashi Yanai, el hombre más rico de Japón, acecha a Inditex› Las claves: invertir en Europa para que las empresas europeas vayan aún mejor en Bolsa› La inflación que se diluye y la que persiste› Encuestas elecciones generales del 29N en Cataluña: resultados de PSC, ERC, PP y Vox y ganador según el CEO› Cuándo es el cambio de hora en España: día que cambiamos el reloj para entrar al horario de invierno› Los fantasmas de los otros› El debate de las pensiones entra en terreno pantanoso: ¿hay que reformar el modelo o cambiarlo por otro?› La solución a la crisis de vivienda no es (solo) construir más› El auge de AfD amenaza la capacidad de Alemania para atraer la mano de obra que necesita
Últimas

El año en que perdimos el verano

La Vanguardia ·
El año en que perdimos el verano

Al llegar al apartamento de alquiler, un olor encapsulado flotaba en sus estancias traicionando la memoria olfativa de anteriores veranos.

Las paredes no estaban impregnadas de aquel olor a pino seco ni las corrientes cremosas cruzaban el salón transportando notas de higo.

No era un calcetín abandonado ni un trapo sucio sino el aire acondicionado que llevaba días y noches rugiendo afanoso para que las alegres personitas que iban llegando con sus sombreros de paja y toda la ilusión bien doblada en la maleta pudieran respirar.

Aquel frescor artificial nada tenía que ver con aromas mediterráneos, más bien se parecía a los de una precaria oficina con un aparato de aire ochentero y las persianas echadas, sin línea del horizonte.

Seguir leyendo...

Leer la noticia completa en La Vanguardia ›

5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lavanguardia.com — el contenido pertenece a La Vanguardia.

Este tema en otros medios

Más de La Vanguardia

Ver todo ›

Más en Últimas

Ver todo ›