Policías de Extranjería en Ceuta: «Somos expertos en pateras, podemos ayudar, pero nos tienen que dejar trabajar»
En 2018 durante meses hasta el puerto de Barbate o al de Algeciras, iban atracando patrulleras de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil con decenas de inmigrantes a bordo para trasladarlos a los centros que se dispusieron por una masiva llegada de personas procedentes de África que eran rescatadas de pateras.
Una y otra vez.
A todas horas, día, madrugada o noche, los muelles gaditanos se convirtieron en un puesto de emergencia continua .
Con fuerzas policiales y servicios sanitarios y voluntarios dando cobijo las 24 horas a todos los migrantes que desembarcaban: adultos o menores, mujeres, niños... que pisaban Cádiz como primer paso de esa nueva tierra.Tras el cierre de la ruta de Libia y el Mediterráneo central, Marruecos se convirtió en la principal vía de salida hacia la Frontera Sur .
Así más 50.000 inmigrantes irregulares llegaron a las costas españolas ese año.
La mayoría a Cádiz.
Subsaharianos y en gran parte, marroquíes, que eran recibidos y filiados por los policías de Extranjería expertos en dicha materia.«Pasamos de dar dos peticiones de asilo al año a 45 a la semana», rememora uno de estos agentes que ahora ve con «indignación» lo que está ocurriendo en Ceuta y cómo se está repitiendo la historia. «Recuerdo que éramos capaces de tramitar en un solo día expedientes cada 30 minutos, o menos.
Pero, claro, todo ello con ciertos recursos». «Entonces, llegamos a hacer miles de devoluciones en lo que conocimos como Crinavis», el centro de acogida temporal (CATE) que el Gobierno tuvo que instalar en San Roque in extremis para poder acoger a tal número de personas.
Aquella instalación militar se reconvirtió a toda prisa para centralizar la identificación, asistencia sanitaria y derivación de los cientos de migrantes que desbordaban las comisarías de Algeciras y las costas andaluzas.Las filiaciones, devoluciones, asilos y traslado de menores eran constantes.
Pero, como este agente recuerda, pudieron hacerlo y, por tanto, conoce a la perfección y muy de cerca cómo se puede conseguir.«Estamos indignados»«Lo de Ceuta nos tiene a todos esos policías indignados», afirma. «En 2018 nos 'comíamos' a mil personas al día.
Hicimos más de 90.000 devoluciones antes del cambio de Gobierno.
Somos expertos en pateras pero nos tienen que dejar trabajar en condiciones », denuncia al ver las carencias y falta de recursos con las que se está trabajando ahora sobre terreno.Falta de material de oficina, sin ordenadores suficientes, escasez de vehículos de traslado, sistemas informáticos que se averían o colapsan ante tal volumen de datos.
Traslado a abogados, traductores, acogimiento de menores... todo ello para que puedan tramitar esos expedientes sin los que por ley estas personas no podrán ser retornadas ni tampoco desplazadas a ningún sitio.
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