Pablo Ojeda, nutricionista: "El mejor alimento de los chiringuitos en verano es este pescado lleno de grasas saludables"
El nutricionista Pablo Ojeda destaca la sardina como el mejor alimento de chiringuito en verano por su alto contenido en proteínas, omega 3 y micronutrientes.
Las sardinas presentan niveles especialmente altos de ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA) durante el verano, lo que mejora su sabor y textura.
Aporta también vitamina B12, vitamina D, calcio, selenio y fósforo, lo que la convierte en un alimento de gran densidad nutricional.
Su versatilidad permite consumirla fresca, en espeto, a la plancha o en conserva, manteniendo sus beneficios nutricionales.
En la carta de un chiringuito aparecen frituras, arroces, mariscos y pescado a la brasa. Pablo Ojeda se queda con una opción mucho más sencilla. La sardina reúne proteína, omega 3 y varios micronutrientes en un alimento tradicional, accesible y especialmente sabroso en verano .
El nutricionista la presenta en Instagram como uno de los alimentos más interesantes de la temporada. "La sardina está entre los pescados con niveles más elevados de omega 3" , explica en un carrusel dedicado a sus cualidades nutricionales.
Entre las muchas opciones del chiringuito, Ojeda destaca la sardina por una combinación especialmente interesante. Es asequible, está en plena temporada y reúne proteínas, omega-3 y varios micronutrientes .
La época también influye. La grasa de la sardina cambia según la zona de captura, la alimentación y el ciclo reproductivo. Varios estudios sitúan sus mayores niveles de lípidos en verano , aunque el patrón no es idéntico en todos los caladeros.
La sardina es un pescado azul y buena parte de su grasa es insaturada. Entre sus componentes aparecen los ácidos grasos omega 3 EPA y DHA , característicos de especies como la caballa, el boquerón o el salmón.
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Una investigación con sardinas del Adriático central observó cambios claros durante el año. El contenido de EPA y DHA fue especialmente alto en julio y agosto , mientras los valores más bajos aparecieron en los primeros meses del invierno.
Otros trabajos realizados con sardinas del Mediterráneo y del Atlántico oriental también encontraron más grasa total durante el verano. El pescado acumula reservas cuando dispone de alimento y después las utiliza en procesos como la reproducción.
Eso ayuda a entender por qué la sardina veraniega suele resultar más jugosa. La cantidad exacta de omega 3 no puede deducirse mirando el plato , pero la temporada sí puede modificar su composición, textura y sabor.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria señala que EPA y DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón con 250 miligramos diarios. Una ración de sardinas puede superar esa cantidad dentro de una alimentación variada.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elespanol.com — el contenido pertenece a El Español Ciencia.