Una selfie borrada
Imaginemos que una empresa es capaz de enterarse de los momentos de mayor vulnerabilidad de los adolescentes.
Por ejemplo, cuando sufren inseguridad respecto a una parte de su cuerpo, si le preocupa a uno el acné o a otra aquella incipiente celulitis… Imaginemos que esa compañía vende esos datos personales a las marcas de cosméticos para hacer llegar a cada chaval el producto que supuestamente les va a resolver el problema.
Con esas prácticas, y otras peores, se lucró Facebook (ahora Meta).
Estos días se juzga en EE.UU. a la empresa de Mark Zuckerberg por aprovecharse de los menores para su negocio.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lavanguardia.com — el contenido pertenece a La Vanguardia.