En 1974, Francia tenía listo un tren que levitaba sobre sus vías e iba a 430 km/h. Fue una proeza técnica y un fracaso absoluto
En marzo de 1974, el Aérotrain I80-HV, obra del ingeniero francés Jean Bertin, alcanzó un récord mundial con una velocidad punta de 430,4 km/h.
Lo curioso de todo es que no se trataba de un tren convencional, pues para moverse flotaba mediante un colchón de aire que sus potentes ventiladores generaban al soltar el aire a gran presión sobre una vía de hormigón.
A pesar de su proeza técnica e hito cosechado, en julio de ese mismo año, el recién elegido presidente Valéry Giscard d'Estaing puso fin a la financiación del proyecto, respaldando a la SNCF y a sus trenes de alta velocidad TGV.
Adelantado a su tiempo .
El Aérotrain no fracasó porque no funcionara.
Fracasó porque no encajaba en el sistema que lo rodeaba.
Un estudio académico francés sobre el caso concluye que las explicaciones técnicas, económicas, políticas y culturales, tomadas por separado, no explican del todo el fracaso.
Enlace al estudio: https://shs.hal.science/halshs-00790485v1/document.
Qué era.
La idea tomó forma en la década de 1950 en la empresa de ingeniería de Bertin, cuando uno de sus ingenieros, que trabajaba en silenciadores de motores , encontró la forma de hacer flotar los vehículos a unos pocos centímetros del suelo.
El concepto final era un vehículo sostenido por aire que circulaba sobre un único riel de hormigón armado en forma de “T” invertida.
Los prototipos de larga distancia utilizaban turbinas de gas.
La versión suburbana, el S44, utilizaba un motor lineal eléctrico y alcanzaba los 200 km/h.
Bertin, por aquel entonces, afirmaba que “ la máquina puede ir tan rápido como se quiera”, según apuntan desde Franceinfo.
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