Trump puede hacer historia revelando lo que EEUU sabe realmente sobre los FANI
El principal reto a la hora de identificar productos tecnológicos de origen no humano, en adelante tecnología extraterrestre , consiste en separar el grano de la paja.
La paja no solo adopta la forma de objetos naturales como las aves, o de tecnologías humanas habituales como drones, globos, aviones o satélites.
También puede presentarse en forma de proyectos clasificados que representan tecnologías del futuro.
Es bien sabido que los bombarderos furtivos B-2 se confundieron con fenómenos aéreos no identificados (ovnis) durante su periodo inicial de pruebas.
Del mismo modo, si hoy en día China emplea drones espía con capacidades de inteligencia artificial superiores a las habituales en el mercado comercial, estos podrían confundirse con orbes misteriosos y ser registrados como fenómenos anómalos no identificados (FANI) por agentes del FBI en el Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters ( PURSUE ).
Este robot no necesita baterías: se recarga solo mientras anda gracias a la piel de sus pies Omar Kardoudi Los microrrobots prometen colarse donde ni un humano ni una máquina grande caben, pero las baterías no son suficientes para alimentarlos.
Ahora, una nueva piel en el pie podría eliminar la necesidad de baerías y cables La forma más sencilla de salir de esta posible confusión es buscar objetos fabricados que representen un salto cualitativo en tecnología, semejante a la sorprendente aparición de un teléfono móvil ante los ojos de un habitante de las cavernas acostumbrado a afilar piedras.
A lo largo del último siglo, nuestras tecnologías terrestres evolucionaron mediante pasos graduales, en los que cada uno supuso una leve mejora respecto a su predecesor, plenamente comprensible a la luz del progreso en los programas de investigación y desarrollo de la humanidad.
Nuestras tecnologías futuras o proyectos clasificados pueden, por tanto, interpretarse como mejoras comprensibles de lo desarrollado hasta ahora.
Sin embargo, es poco probable que la tecnología extraterrestre se asemeje a lo desarrollado hasta el momento en la Tierra, ya que la humanidad solo ha dispuesto de un siglo desde que se descubrió la mecánica cuántica, mientras que los extraterrestres podrían haber llevado a cabo labores de investigación y desarrollo a lo largo de miles, millones o miles de millones de años tras dicho descubrimiento.
Si encontramos sus productos cerca de la Tierra, deben de haber llegado a nuestro vecindario antes de que nosotros llegáramos al suyo.
Una tecnología extraterrestre tan avanzada resultaría probablemente incomprensible a primera vista.
Parecería una tecnología milagrosa, capaz de hacer cosas que van mucho más allá de nuestra imaginación científica.
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