Sandra Moñino, nutricionista: «La sal, siempre y cuando sea de manantial o marina, que no sea una sal refinada, sí podemos utilizarla»
El organismo necesita diferentes sustancias y nutrientes para funcionar bien.
Por un lado, requiere macronutrientes en mayor cantidad, como los hidratos de carbono, las proteínas o las grasas, entre otros.
Por otro lado, nuestro cuerpo también necesita micronutrientes , como vitaminas y minerales, aunque en cantidades algo más pequeñas: por ejemplo, el calcio contribuye a la salud de los huesos y ayuda en procesos del organismo, mientras que las vitaminas y el hierro apoyan el sistema inmunitario y se necesitan para otras funciones.
A esto se suma el agua, que es fundamental para mantener el equilibrio interno y el transporte de sustancias.
La mayoría de estos nutrientes se suelen conseguir a través de los alimentos , que ingerimos, como frutas y verduras, legumbres, carnes y cereales integrales.
A su vez, en algunos casos estas y otras sustancias también pueden obtener mediante suplementos o alimentos enriquecidos.
Estos suelen recetarse o recomendarse en caso de déficits que pueden darse por diferentes motivos, y siempre es recomendable consultar con un profesional si nos estamos planteando suplementarnos de manera autónoma.
En este sentido, lo más recomendado por los expertos es llevar una alimentación equilibrada y adaptada a nuestras necesidades para no caer en déficits o malnutrición, así como evitar ciertos tipos de alimentos o ingredientes que puedan dañar nuestra salud.
La sal, por ejemplo, es uno de esos condimentos que muchos demonizan, especialmente para cuidar el sistema cardiaco y circulatorio.
Su ingesta, como ocurre con la mayoría de alimentos, debe ser moderada y solo en casos en los que lo indique un médico debemos limitarla o eliminarla de nuestra dieta .
La importancia de controlar el consumo de salDesde la Fundación Española del Corazón exponen que la sal es «un mineral necesario, pero que conviene limitar para cuidar el corazón» y detallan: « El sodio es un mineral esencial y un electrolito imprescindible para el funcionamiento del organismo.
Participa en el equilibrio de líquidos, la transmisión de los impulsos nerviosos y la contracción muscular, incluido el músculo cardiaco»Pero también recalcan los problemas que se asocian al abuso de la sal: «Aunque el cuerpo necesita sodio para funcionar correctamente, un consumo excesivo es perjudicial para la salud cardiovascular, especialmente por su relación directa con la hipertensión arterial.
En la alimentación habitual, el principal problema no es la falta de sodio, sino su exceso».
De esta forma, tomar demasiada sal puede favorecer la retención de líquidos, aumentar el volumen sanguíneo, elevar la presión artterial y el riesgo de infarto, ictus e insuficiencia cardiaca .
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