Montilla-Moriles cierra la vendimia con una fuerte bajada del precio de la uva
A punto de finalizar la vendimia en la zona de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, agricultores, cooperativas, bodegas y el Consejo Regulador apuntan a un aumento de la cosecha en la línea de que se preveía al inicio de la recolección, aunque muestran su preocupación por la fuerte bajada de los precio s en origen que, en su opinión, pueden mantener en jaque a un cultivo histórico en la provincia, que ya arrastra una profunda crisis desde hace varios años en forma de una constante pérdida de superficie y en la reducción del número de viticultores ante la falta de rentabilidad.Datos oficiales publicados por el Consejo Regulador señalan que la producción de vendimia, que dio comienzo en el marco de forma oficial el pasado 1 de agosto, se situaba hasta el 13 septiembre en los 32,82 millones de kilos de uva, un 30 por ciento de los cuales se habían destinado a la pasera para la elaboración de la variedad Pedro Ximénez (PX).
En el caso de la Delegación Provincial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural esta cifra se elevaba hasta los 33,5 millones de kilos y unos rendimientos que variaban entre los 8.000 y los 8.500 kilos por hectárea.
A falta de que puedan variar algo estas cantidades, el aumento de la cosecha respecto a la campaña anterior supera el 73 por ciento frente al 40 por ciento de descenso que se registró en 2025 cuando apenas llegó a los 19 millones de kilos, la cuantía más baja hasta ahora conocida.El presidente de la Sectorial de la Viña de Asaja en Córdob a, Juan Manuel Centella, indicó a ABC que «no podemos hablar de una campaña extraordinaria, sino normal, dado que los rendimientos máximos marcados por Consejo Regulador están en los 13.000 kilos por hectárea y a que comparar esta producción con la del año pasado es muy complicado debido a las circunstancias que hubo».
Este dirigente se refirió así a los efectos perniciosos que causó en 2025 el mildiu en muchos viñedos, algunos de los cuales perdieron toda la cosecha.
En lo que respecta a las altas temperaturas que se han registrado durante todo el verano, Centella afirmó que su impacto en el cultivo ha sido mínimo al haber más vegetación gracias a las ingentes lluvias de invierno y principio de la primavera, aunque también señaló que los golpes de calor que ha habido en septiembre han elevado los grados de las uvas recolectadas.Por su parte, el presidente de la Cooperativa La Aurora, Antonio López, subrayó la calidad «inmejorable» de la cosecha como consecuencia, en gran parte, a «la ausencia total de enfermedades y plagas en las plantas, ya que la incidencia de mildiu o de oidio ha sido mínima».
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