China quiere que para 2030 el 70% de los coches nuevos sean eléctricos
El año pasado más de la mitad de los vehículos nuevos ya eran eléctricos o híbridos en el mercado chino. Pekín aspira a que sus fabricantes se coloquen entre los principales del mundo.
China se ha fijado el objetivo de que el 70% de los coches nuevos que se vendan en el país sean vehículos eléctricos o híbridos para 2030. También quiere que la conducción autónoma se implante a gran escala. Así consta en el último plan quinquenal para la industria del automóvil que ha elaborado el Gobierno de Pekín y cuyos detalles se dieron a conocer ayer.
Las autoridades del país también se han fijado una meta ambiciosa para la flota de vehículos comerciales: quieren que el 40% de estos vehículos nuevos sean eléctricos para 2030.
Estos objetivos llegan en un momento dulce para la industria china del automóvil , muy centrada en la producción de vehículos eléctricos e híbridos y cuyas principales marcas, como BYD , Omoda o MG , están conquistando a los consumidores de todo el mundo.
La cuota de mercado de los coches chinos en Europa supone ya el 9,5% ; en 2021 apenas llegaba al 0,5%. En España, la cuota es aún mayor y se acerca ya al 20%, según datos de Anfac y asociaciones del sector. El auge es de tal calibre que esta misma semana se conoció que BYD se ha convertido en sólo tres años (desembarcó en España en la primavera de 2023) en la mayor vendedora de vehículos con enchufe del mercado español, superando a Tesla.
Pekín confía en que varios de sus fabricantes de automóviles se situarán entre los diez mayores del mundo en los próximos cinco años, lo que aumentará su peso a la hora de establecer las normas globales del sector.
Los planes quinquenales establecen la estrategia y los objetivos a largo plazo para los sectores que el Gobierno chino considera fundamentales para el desarrollo económico del país.
El documento de 2021 preveía que los vehículos eléctricos e híbridos representarían el 20% de las ventas de coches nuevos para 2025 , un objetivo que China ha superado con creces, ya que alcanzó el 54% el año pasado.
En estos últimos años, China se ha convertido en el mayor productor mundial de vehículos eléctricos y está a la vanguardia del despliegue de la tecnología de conducción autónoma junto con Estados Unidos, pero su mercado nacional se enfrenta a una serie de retos.
Las ventas de automóviles han caído un 21% en los primeros ocho meses de este año y una prolongada guerra de precios ha erosionado los márgenes de beneficio y ha suscitado preocupaciones en materia de seguridad y calidad.
En ese sentido, los responsables políticos han introducido más de media docena de nuevas normas o reglamentos sobre las manillas de las puertas, la tecnología de asistencia al conductor, las baterías y otros aspectos con el objetivo de garantizar la seguridad.
El último Plan Quinquenal indica que el Gobierno pretende profundizar en la reforma de los fabricantes de automóviles. El objetivo es fomentar la consolidación y la salida del mercado de los fabricantes ineficientes , lo que puede ayudar a aliviar el exceso de capacidad.
La tecnología de las baterías y su reciclaje también figuran en la agenda.
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