21 personas se someten a un experimento sobre experiencias extracorporales y dos de ellas ven cosas que la ciencia no logra explicar
Un equipo dirigido por la neurocientífica Marina Weiler , de la Universidad de Virginia, ha sometido a 21 personas con bagaje en experiencias extracorporales a una prueba diseñada para comprobar si podían percibir información situada fuera del alcance de sus sentidos .
El estudio científico, publicado en la revista Explore , recurrió a un protocolo controlado y a una imagen oculta que los participantes debían identificar desde otra habitación.
Los resultados no demostraron que fueran capaces de reconocer ese objetivo, aunque durante las sesiones aparecieron observaciones inesperadas que los propios investigadores consideran difíciles de interpretar.
La prueba se desarrolló en tres habitaciones separadas .
Cada participante permanecía en la primera mientras intentaba provocar una experiencia extracorporal y su actividad cerebral era registrada mediante un electroencefalograma (EEG).
Los investigadores se encontraban tras una puerta cerrada en una segunda estancia, mientras que una tercera sala albergaba un ordenador portátil situado a unos 7 metros de distancia.
Su pantalla mostraba una imagen elegida aleatoriamente entre un conjunto de 100 objetos y permanecía orientada hacia una pared para impedir cualquier visión accidental.
El procedimiento se diseñó para reducir al mínimo las posibles pistas involuntarias .
Ni siquiera los científicos conocían durante cada sesión qué imagen había seleccionado el programa informático, ya que uno de ellos activaba el sistema y abandonaba la habitación antes de que apareciera el objetivo.
Los voluntarios disponían de entre 60 y 90 minutos para intentar percibirlo.
De las 21 personas participantes, 13 afirmaron haber recibido alguna impresión relacionada con la imagen y solo ocho aseguraron haber experimentado realmente la sensación de abandonar su cuerpo.
La imagen oculta no fue identificada Para evitar que la interpretación humana condicionara los resultados, el equipo empleó inteligencia artificial para comparar las descripciones proporcionadas por los participantes con las correspondientes a las 100 imágenes disponibles.
Si alguno hubiese percibido correctamente el objetivo, la fotografía real debería haber ocupado una posición especialmente alta en el ranking de coincidencias.
No ocurrió así : las imágenes correctas quedaron situadas entre los puestos 16 y 92, un resultado que, según el estudio, no fue mejor que el que cabría esperar por azar.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elconfidencial.com — el contenido pertenece a El Confidencial Tecnología.