Los médicos no podrán comer nada ni usar tapones para los oídos en el examen MIR
Todo lo que rodeó al examen para acceder a una plaza de médico interno residente (MIR) de la última convocatoria generó polémica .
Desde el constante incumplimiento de los plazos por parte del Ministerio de Sanidad hasta la dimisión en bloque del comité de expertos que elaboraba la prueba o las sospechas de fraude en el ejercicio.
De hecho, ante las reiteradas dudas sobre que se hubiera llevado a cabo un control correcto en todas las sedes para evitar que se pudiera copiar, el departamento de Mónica García informó un mes más tarde de que en Santiago de Compostela se había expulsado a un opositor que utilizaba gafas de inteligencia artificial (IA) y un reloj inteligente para copiar.
Ahora, de cara a la próxima prueba, que tendrá lugar el 23 de enero de 2027, Sanidad refuerza el control de la misma con unas medidas que los residentes cuestionan.El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado recientemente la orden del Ministerio de Sanidad por la que se establece cómo se llevará a cabo el examen de Formación Sanitaria Especializada (FSE).
Y llama la atención especialmente un detalle: la prohibición de que los opositores puedan llevar algo de comida, cosa que hasta ahora era habitual en una prueba que tiene una duración de cuatro horas y media y para la que empiezan a llamar una hora antes, es decir, a las 13 horas.
Aunque la citada orden no recoge expresamente este veto, sí establece que únicamente se podrá tener sobre la mesa la documentación de identificación, los útiles de escritura y una botella de agua pequeña, transparente y sin etiqueta.
Unas indicaciones que en años anteriores no se recogían en el texto y que por tanto permitían que los médicos pudieran llevar algún 'snack' para consumirlo durante el ejercicio.«Comer algo durante el examen era una práctica bastante habitual que hacían la mayoría de los opositores», explica Jesús Arzúa, presidente de la Asociación MIR España (AME), pues al tratarse de una prueba de larga duración, prosigue, era frecuente que los opositores llevaran gominolas, frutos secos, fruta o alguna barrita para reponer fuerzas, «normalmente en una bolsa o recipiente transparente y procurando que el envoltorio no hiciese ruido», apunta.
El Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid (SIME) ya ha presentado un recurso contra esta restricción para que se permita llevar algún alimento, al considerar la medida de «desproporcionada».
Pero también era habitual el uso de los tapones para los oídos, que muchos de los opositores utilizaban para concentrarse mejor y que la orden prohíbe expresamente para el próximo examen. «Especialmente teniendo en cuenta que son muchas horas, hay aulas grandes y cualquier movimiento, tos, ruido exterior o entrada y salida puede acabar distrayendo bastante.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.