Astrónomos detectan en la Vía Láctea una estructura 10 veces más grande que el Sol que dispara partículas con 100 veces más energía que el CERN
Un sistema cósmico dentro de la Vía Láctea presenta un comportamiento mucho más extremo de lo que sugerían las primeras observaciones .
Un equipo internacional de astrónomos ha identificado a IRAS 18293−0941 como el primer microblázar detectado en la Vía Láctea, según un estudio aceptado para su publicación en Astronomy & Astrophysics y ya disponible en arXiv .
El hallazgo permite observar a unos 12.000 años luz un fenómeno que, hasta ahora, se estudiaba principalmente en galaxias muy lejanas.
Su configuración convierte al sistema en un laboratorio excepcional para analizar cómo los agujeros negros generan chorros capaces de acelerar materia hasta energías extraordinarias .
El protagonista del sistema es un agujero negro de masa estelar de unas 10 veces la masa del Sol , acompañado por una estrella que completa una órbita a su alrededor aproximadamente cada 11 días.
La intensa gravedad del agujero negro arranca material de su compañera, que primero forma un disco de acreción antes de desplazarse hacia el objeto compacto.
Una parte de esa materia no termina cruzando el horizonte de sucesos : es expulsada hacia el espacio mediante dos chorros orientados en direcciones opuestas.
Uno de ellos apunta casi directamente hacia la Tierra, característica que permite clasificar el sistema como microblázar.
Las observaciones de radio han mostrado hasta qué punto esos chorros han modificado su entorno .
El flujo que se aleja de nuestro planeta ha despejado una región de alrededor de 100 años luz en el medio interestelar, una distancia pequeña frente a los millones de años luz que pueden alcanzar los chorros de algunos blázares, pero extraordinaria para un sistema de masa estelar .
La ventaja para los científicos está precisamente en su proximidad relativa: los grandes blázares se encuentran tan lejos que sus estructuras internas resultan mucho más difíciles de resolver con detalle.
Un acelerador natural extremo El descubrimiento adquiere una dimensión todavía mayor al seguir el recorrido de uno de esos chorros.
Los astrónomos observaron cómo impactaba contra una nube densa de material interestelar , generando unas condiciones capaces de acelerar partículas hasta energías alrededor de 100 veces superiores a las alcanzadas en el Gran Colisionador de Hadrones .
Esas partículas se desplazan a una velocidad apenas inferior a la de la luz y podrían encontrarse entre las más rápidas de toda la galaxia.
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