In Mou we trust
Arrancó la Liga (¿quién lo diría?), donde toda la ilusión del madridismo está puesta en José Mourinho, dueño de eso que Paula llamaba «personalidá». «In Mou We Trust!» Con la Liga tebana le pasa a uno lo mismo que a Jardiel con las chicas de Hollywood, que nunca sabía si habían pasado por la acera veinte mujeres o la misma mujer veinte veces, y del perezón que nos produce semejante descalzaperros competitivo sólo nos rescata la acreditada personalidad de Mou.
Ruano le dio muchas vueltas al fenómeno de la personalidad, para llegar a la conclusión de que el papel que nos dan los otros en la gran comedia humana influye de una manera enorme y es muy difícil ir contra él.
Con frecuencia, explicaba, encontramos también cómodo jugar varios y opuestos papeles a gusto de cada público.
Unos nos quieren porque «han descubierto» que tenemos un fondo infantil y tierno.
Otros nos admiran porque somos complicados y diabólicos.
El camino más corto suele ser no llevar la contraria.
Nadie perdona haberse equivocado.
Habrá que ser infantil y demoníaco según entre qué público estemos.
En el caso de Mou, infantil con la prensa y demoníaco con los negreiros, que ahí siguen todos, tan ternes, como el dinosaurio de Monterroso. –Bueno, bueno, pero entonces ¿qué es la personalidad? –¿La personalidad? Yo creo, amigo mío, que es una versión.
Una versión que dan los otros, y que el ser humano, más o menos, acaba por aceptar. ¿Xabi Alonso no tenía personalidad? No, Xabi Alonso tenía leotardos y unas New Balance como las del pepero Casado, y así no se puede dar rienda suelta a una personalidad.
Por Ihering sabemos que el mundo romano, de donde venimos, no estaba hecho para los caracteres débiles, mientras que hoy (y esto lo dice Ihering) «el derecho los protege desde el nacimiento a la muerte, como si fuéramos seres inválidos».
En el Derecho romano antiguo quien se encuentra oprimido es porque se ha dejado oprimir y quien ha sido engañado es porque se ha dejado engañar: un hombre nunca debe dejarse engañar ni oprimir, y esa idea constituye la esencia profunda del sentimiento jurídico romano. –A una personalidad que llegaba a imponerse se le consentía lo que nunca se hubiera permitido a los demás.
Hay que tener mucha personalidad para aceptar sin tirar el templete un arranque liguero como el que el Sistema le ha organizado al Madrid: cuatro partidos en trece días, con la pretemporada todavía haciéndoles bola a los futbolistas, que hay que ver a ese Vinicius, que volvió de las vacaciones hecho un Hazard .
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