Con los militares no se juega
Los graves altercados ocurridos en Ceuta en la noche del miércoles y madrugada del jueves demuestran que el Gobierno no ofrece a los ceutíes confianza ni tranquilidad.
La incompetencia de la gestión gubernamental se supera día tras día y el resultado es la consolidación de un 'statu quo' que desmiente todos los compromisos del Ejecutivo con la ciudad autónoma y con Europa.
Los primeros brotes de violencia constituyen una alarma que el Gobierno no debería ignorar como hizo con los avisos previos y notorios del asalto masivo del 31 de julio.
El orden público en la ciudad autónoma lleva en jaque desde que entre 8.000 y 10.000 asaltantes decidieron quedarse, aprovechando la ineficiencia de la burocracia de extranjería y la indolencia del Gobierno y de su presidente vacante.
El desalojo de inmigrantes por grupos de ceutíes en la playa de El Trampolín no es una opción admisible, porque la tensión escala muy rápidamente a la violencia.
Pero al mismo tiempo, las autoridades policiales deben ejecutar su trabajo con firmeza y eficacia, y no permitir que los mismos extranjeros desalojados por la Policía de esa playa vuelvan a ella una y otra vez.Especialmente grave ha sido la emboscada de varias decenas de asaltantes a un grupo de militares que hacía ronda de vigilancia en un vehículo no blindado.
El ataque se perpetró con el lanzamiento masivo de piedras, que causaron heridas a un soldado.
No fue una reacción súbita ni espontánea, sino una acción premeditada que probablemente tuviera como finalidad medir la fuerza que las tropas desplegadas pueden usar contra una agresión no armada.
Quien hizo la pregunta ya sabe la respuesta: ninguna.
Este grave incidente –asaltantes que emboscan a militares del país asaltado– obliga a preguntarse para qué está desplegado el Ejército en las calles de Ceuta.
Es evidente que su presencia tranquiliza a los ceutíes, pero solo en la medida en que los asaltantes sientan la suficiente intimidación para no provocar altercados.
Si se pierde este efecto intimidante o disuasorio del despliegue militar, la situación puede entrar en una fase extraordinariamente peligrosa.
Por eso es necesario definir el papel de los militares en Ceuta, porque si están en un operativo de seguridad ciudadana, faltan la norma, la formación y los medios que los habiliten para funciones policiales; y si están en un despliegue militar , es preciso saber qué tipo de reglas de enfrentamiento o combate han recibido.
Lo que no es posible es tener militares en el terreno que no operan como militares, ni actúan como policía.
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