Una psicóloga de Sevilla explica cuándo hay que pedir ayuda para superar un duelo
La pérdida de un ser querido abre un proceso diferente para cada persona.
La tristeza, la rabia, la culpa, la soledad o incluso la incredulidad pueden aparecer después de una muerte y forman parte de unos sentimientos que no tienen por qué esconderse.Tampoco existe una única manera de afrontar esta etapa ni un tiempo exacto para superarla.
Sin embargo, hay determinadas señales a las que conviene prestar atención cuando el malestar se mantiene y comienza a afectar de manera importante a la vida cotidiana.La psicóloga especialista en duelos del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, Raquel Calero, explica que la mayoría de las personas están preparadas para afrontar un duelo de manera natural, sin necesitar ayuda profesional o medicamentos.
El problema aparece cuando, por las circunstancias de la muerte, la evolución del proceso o la relación que existía con la persona fallecida, se desarrolla lo que se conoce como un «duelo complicado».Cuándo pedir ayuda para afrontar un dueloCalero señala especialmente algunos síntomas que no deberían asumirse como algo normal cuando se mantienen durante el tiempo. «No podemos normalizar vivir con angustia, apatía y anhedonia», advierte la especialista, que recomienda acudir a un profesional cuando se dan estas situaciones.La psicóloga define el duelo como un proceso de adaptación que permite recuperar el equilibrio personal y familiar después de perder a un ser querido.
Durante ese camino pueden aparecer rabia, tristeza, ira, culpa, soledad, confusión o incredulidad, emociones que forman parte del proceso y que no es necesario ocultar.De hecho, Calero advierte también sobre la idea de tener que «ser fuerte» después de una pérdida.
El duelo necesita tiempo para poder reconocer y asimilar lo ocurrido y, según explica, reprimir constantemente las emociones puede terminar dificultando ese proceso.Eso tampoco significa tener que permanecer continuamente centrado en el dolor.
Distraerse, reírse o relacionarse con otras personas sin sentirse culpable también puede formar parte del duelo.
Hacerlo, señala la especialista, no supone olvidar a la persona fallecida ni quererla menos, sino ir adaptándose poco a poco a su ausencia.Las cuatro tareas para afrontar una pérdidaLa especialista recuerda las cuatro tareas planteadas por el psicólogo estadounidense J.
William Worden para afrontar un duelo: aceptar la realidad de la pérdida, elaborar el dolor, aprender a vivir sin esa persona y recolocarla emocionalmente para poder continuar con la propia vida.El objetivo, por tanto, no pasa por olvidar. «Continuar con nuestra vida no significa dejar atrás a quien hemos perdido», señala Calero.
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