245 terremotos sacuden la Antártida: podría ser el 'talón de Aquiles' del planeta dando señales de colapso
Una serie de 245 terremotos glaciares detectados junto al glaciar Thwaites, en la Antártida, está ofreciendo nuevas pistas sobre los cambios que atraviesa una de las zonas más vulnerables del continente.
El estudio ha localizado cientos de señales sísmicas que habían pasado inadvertidas durante años y cuya aparición podría estar relacionada con la aceleración del hielo hacia el océano .
Los investigadores creen que estos episodios permiten observar desde otra perspectiva la interacción entre hielo, océano y terreno sólido en un punto decisivo para la estabilidad de la capa de hielo antártica.
La investigación analizó registros obtenidos entre 2010 y 2023 mediante estaciones sísmicas instaladas directamente en la Antártida, una estrategia que permitió identificar movimientos demasiado débiles para las redes mundiales de vigilancia.
El resultado fue la detección de más de 360 eventos sísmicos asociados a glaciares, la mayoría ausentes hasta ahora de los catálogos de terremotos.
Las señales aparecieron concentradas principalmente alrededor de los glaciares Thwaites y Pine Island, dos áreas que han contribuido de manera destacada al aumento del nivel del mar procedente de la Antártida.
El foco que más llamó la atención de los investigadores apareció en el extremo marítimo del glaciar Thwaites, conocido popularmente como el glaciar del Juicio Final por su vulnerabilidad.
Allí se localizaron 245 de los 362 eventos estudiados, aproximadamente dos tercios del total.
Buena parte de esas sacudidas no serían terremotos tectónicos convencionales, sino vibraciones producidas cuando enormes bloques de hielo se desprenden del frente glaciar, vuelcan sobre el agua y terminan golpeando violentamente contra la masa de hielo de la que proceden.
Terremotos provocados por el hielo Estos denominados terremotos glaciares presentan una firma sísmica particular que explica por qué han resultado tan difíciles de localizar en la Antártida .
A diferencia de los sismos tectónicos, las erupciones volcánicas o determinadas explosiones , no generan las habituales ondas sísmicas de alta frecuencia utilizadas para identificar y situar con precisión numerosos eventos geológicos.
Su origen se encuentra en la propia dinámica del hielo: un iceberg alto y estrecho se desprende, cae al océano, se inclina o vuelca y puede impactar contra el frente del glaciar , provocando ondas capaces de propagarse a enormes distancias.
La ESA encuentra 85 estructuras desconocidas bajo el hielo de la Antártida.
Y todas ellas están activas R.
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