El plan de Rusia para no depender del internet de Starlink en el frente de Ucrania está fallando
Rusia ha aprendido por las malas lo que significa depender de la tecnología de otro para hacer la guerra.
Durante la invasión de Ucrania, su ejército se apoyó en Starlink, la red de banda ancha satelital de SpaceX, para mantener sus comunicaciones en el campo de batalla.
Cuando Elon Musk decidió cortarle el acceso, el efecto se notó de inmediato en el frente y Moscú decidió poner en marcha su propia alternativa, una constelación de satélites bautizada como Rassvet.
El problema es que no funciona.
Starlink ha sido tan determinante en esta guerra que el propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, le concedió a Musk la Orden de la Libertad de su país el 26 de agosto cuando decidió cortar el grifo de internet —algo que ya también ha hecho en contra de Ucrania para prevenir un ataque a Rusia—.
La alternativa rusa, Rassvet ("amanecer" o "alba", en ruso), un proyecto respaldado por miles de millones de dólares de inversión pública y privada, corre a cargo de la empresa aeroespacial local Bureau 1440, que ya lanzó los satélites experimentales Rassvet-1 y Rassvet-2 en 2023 y 2024.
También ha comenzado los lanzamientos de la generación Rassvet-3 de cara a un servicio comercial previsto para 2027.
El ala integrada que promete revolucionar la aviación comercial hará su primer vuelo en 2027 Omar Kardoudi JetZero ha levantado 100 millones de dólares para acelerar la producción de su avión de ala integrada, un diseño que promete reducir hasta un 50% el consumo de combustible frente a los aviones convencionales de fuselaje tubular Sin embargo, según datos del rastreador de satélites en tiempo real N2YO , ninguno de los 16 satélites Rassvet lanzados en un segundo lote el 19 de julio había alcanzado, a fecha del 31 de agosto, los 547 kilómetros de altitud.
Esa cifra ya se queda muy lejos de los 869 kilómetros de altitud operativa que necesitaban para funcionar correctamente.
Muchos de ellos apenas han llegado a los 290 kilómetros.
El plan hace aguas (por ahora) "Sí parece seguro decir que, hasta ahora, la tasa de fallos o averías ha sido más alta que lo que entiendo que fue la tasa de fallos de la primera generación de Starlink", asegura para Newsweek John Hardie, subdirector del Programa Rusia de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), un think tank estadounidense.
Aun así, Hardie pide cautela antes de dar por muerto el proyecto: "Quizá sea un poco pronto para saber con certeza qué está pasando con ellos".
Satélites Rassvet en la órbita terrestre. (Código abierto) El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) asegura que algunos de estos satélites están sufriendo decaimiento orbital y al menos dos se dirigen ya hacia la reentrada en la atmósfera terrestre.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elconfidencial.com — el contenido pertenece a El Confidencial Tecnología.