Corea del Sur asegura que un implante cerebral fue controlado desde 10.596 km de distancia
Una orden enviada desde Chicago, en EEUU, atravesó internet y terminó activando un pequeño implante cerebral situado en Daejeon, Corea del Sur.
La demostración, descrita en un estudio publicado en Science Advances , buscaba comprobar hasta dónde podía llegar el control remoto de una interfaz neuronal.
El resultado mostró que u n investigador puede intervenir sobre un dispositivo implantado en el cerebro de un animal desde otro continente.
La tecnología, denominada RAPIDO, abre una nueva vía para desarrollar experimentos neurológicos sin que el científico tenga que permanecer físicamente junto al sujeto estudiado.
La distancia entre ambos laboratorios era de 10.596 kilómetros .
El comando enviado desde EEUU viajó primero a través de internet hasta un ordenador situado en el laboratorio surcoreano y, desde allí, fue transmitido de forma inalámbrica al implante.
Todo el proceso registró un tiempo medio de respuesta de aproximadamente 109 milisegundos , una latencia suficientemente baja para demostrar la viabilidad técnica de este sistema de control intercontinental.
La prueba no se realizó en seres humanos, sino con un dispositivo diseñado para trabajar con ratas que podían moverse libremente.
RAPIDO ha sido desarrollado por investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) y la Universidad Yonsei.
Su diseño combina dos capacidades que pueden activarse de manera independiente: la administración precisa de sustancias mediante un diminuto conducto y la emisión de luz utilizando un LED integrado .
Además, el sistema incorpora un cartucho recargable y permite programar previamente las intervenciones, lo que facilita experimentos prolongados sin sustituir continuamente el implante ni someter al animal a nuevas operaciones.
Control cerebral a distancia La principal ventaja del sistema reside precisamente en reducir la presencia física del investigador durante las pruebas.
Acercarse a un animal o persona, manipular el instrumental o entrar en el espacio experimental puede alterar su comportamiento y afectar a los resultados .
"Nuestro implante cerebral permite a los investigadores realizar intervenciones farmacológicas y ópticas repetidas, a largo plazo y controladas a distancia en animales que se mueven libremente sin manipular repetidamente al animal ni sustituir el implante mediante una cirugía adicional", explicó Jae-Woong Jeong , ingeniero eléctrico de KAIST y responsable del estudio.
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