María Roberts, peluquera: "El pelo no tiene memoria, pero puede comportarse como si la tuviera y hay un truco para que el peinado dure varios días"
Primero aprendimos a hablar de barrera cutánea. Después llegaron los péptidos, el microbioma y toda una nueva forma de leer las etiquetas del baño. El cabello vive ahora su propio momento tecnológico y una expresión empieza a ganar espacio entre sprays , cremas de peinado y moldeadores : memoria térmica . El concepto describe la capacidad de ciertos productos para ayudar a fijar la forma creada con calor y prolongar su duración.
María Roberts, una de las hair artists más reconocidas de España y estilista oficial de Dyson Beauty, nos explica que los productos con este tipo de acción refuerzan la forma que recibe la fibra durante el peinado y aportan una capa de protección . Mientras la cosmética capilar habla de memoria para describir la duración del peinado, algunos secadores y moldeadores ya incorporan funciones capaces de recordar ajustes, reconocer accesorios o adaptar el calor durante el uso. Y ambas ideas empiezan a ser cada vez más comunes.
El cabello está formado en gran parte por queratina y su forma responde a varios tipos de interacciones químicas. Entre ellas figuran los enlaces de hidrógeno, sensibles al agua, al calor y al proceso de secado. Cuando mojamos el pelo, esos enlaces cambian. A medida que retiramos la humedad mientras aplicamos tensión o damos forma al mechón, vuelven a organizarse y ayudan a mantener el resultado obtenido (liso, onda o rizo).
María Roberts explica que la combinación de calor, tensión y secado permite cambiar durante un periodo de tiempo las interacciones que sostienen la forma del cabello . Por eso el brushing puede transformar una melena durante horas y el agua puede devolver después buena parte de su patrón de partida. La memoria térmica se apoya justo en esto porque busca alargar el tiempo durante el cual la fibra conserva la nueva estructura.
El gesto que más puede cambiar la duración de unas ondas dura apenas unos segundos. María Roberts recomienda esperar a que el cabello se enfríe antes de abrir el rizo con los dedos o pasar el cepillo . El mechón recién trabajado conserva calor y su forma sigue en fase de asentamiento.
La estilista aconseja marcar primero, dejar enfriar y abrir después. Ese orden ayuda a conservar mejor la estructura. El botón de aire frío de algunas herramientas es justo para eso. Roberts señala, además, que el tiempo de secado es otro de los factores que influyen en la duración del peinado. Un mechón trabajado hasta eliminar el 100% de humedad ofrece una base más estable para conservar la forma .
El trabajo de los productos de peinado consiste en reforzar la estructura creada y crear una película alrededor de la fibra que ayude a conservarla. María Roberts habla de una "barrera protectora" capaz de favorecer la duración del acabado .
Recordemos que el cabello interactúa con el agua presente en el ambiente (humedad) y esa interacción puede modificar la forma obtenida durante el secado. De ahí que aparezca el odioso encrespamiento o que perdamos definición de algunos rizos u ondas.
Antes, duración y rigidez parecían ir de la mano.
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