La Guardia Civil pone el foco en las traviesas y el balasto para esclarecer el accidente de Adamuz
La investigación judicial del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 personas el pasado 18 de enero, continúa buscando respuestas técnicas sobre el estado de la infraestructura en el punto donde se produjo el siniestro.
La Guardia Civil estudia la capacidad de nuevos centros especializados para analizar los materiales de la vía, entre ellos las traviesas y el balasto , con el objetivo de esclarecer si su estado pudo contribuir a la tragedia.Una diligencia fechada el 9 de octubre de 2026, a la que ha tenido acceso ABC, recoge la respuesta, por un lado, de los laboratorios Cedex y del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, que confirma que dispone de capacidad para realizar estudios y ensayos sobre material ferroviario.
En el caso del segundo centro, está capacitado para emitir informes con los resultados obtenidos.
El centro añade que cuenta con un laboratorio acreditado por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) para efectuar estos ensayos.La contestación resulta relevante para la instrucción porque especifica que los informes elaborados por el instituto pueden tener carácter pericial en procedimientos judiciales.
Esta capacidad permitiría disponer de resultados técnicos susceptibles de incorporarse a la causa, siempre que se acuerde formalmente la realización de las pruebas correspondientes.La documentación no implica, por sí sola, que el instituto haya recibido ya las muestras ni que tenga adjudicado el análisis de los materiales.
Su aportación es la confirmación expresa de que cuenta con medios técnicos para llevar a cabo este tipo de trabajos.Las traviesas y el balasto, bajo lupaEl examen de los elementos que conforman la vía constituye una de las líneas de investigación abiertas desde los primeros días posteriores al accidente.
Además de la posible rotura del carril o de un fallo en la soldadura que unía dos tramos de distinta antigüedad, la Guardia Civil ha planteado la necesidad de comprobar el estado general del conjunto ferroviario .En sus primeras actuaciones, los investigadores solicitaron documentación sobre los materiales empleados en la infraestructura y las obras ejecutadas en el tramo afectado.
También reclamaron información sobre los carriles, las soldaduras, las traviesas, los elementos de fijación y el balasto, la capa de piedra sobre la que descansan las traviesas y que contribuye a estabilizar la vía.La relevancia de estos elementos se puso de manifiesto en las inspecciones practicadas tras el siniestro.
Los agentes documentaron daños en las traviesas próximas al punto de fractura, con roturas y fragmentación del hormigón, además de desplazamientos en los elementos de fijación.
También se han examinado las condiciones de la infraestructura en el entorno de la rotura.
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