La cuestión palestina no marca las elecciones en Israel. Los 'cachorros' de Ben Gvir, sí
En apenas 40 días, Israel volverá a las urnas .
El actual primer ministro, Benjamín Netanyahu , intenta la reelección negándose a aceptar el plan de paz de Donald Trump para Gaza (que implicaría negociar con Hamás y retirarse de la Franja) y elevando, de nuevo, sus ataques en Líbano .
Otros contendientes, como el radical y ultraortodoxo Itamar Ben Gvir , demuestran su fuerza con declaraciones como que habría que "matar cada noche" entre "30 y 40" palestinos de Gaza .
Estos movimientos no son para el público internacional, ni siquiera en el caso de Netanyahu y su tensa relación con Trump .
La clave es interna.
Y mientras el mundo, todavía horrorizado con la brutalidad de la guerra sobre Gaza y la violencia en Cisjordania, supone que las elecciones israelíes tratarán quizá sobre una solución a la cuestión palestina, ni siquiera el partido que tiene más opciones de arrebatarle el puesto a Netanyahu, la nueva formación del general Gadi Eisenkot , ha puesto el debate sobre la mesa.
El centro del debate es otro: los ultraortodoxos.
La "única democracia de Oriente Medio" empieza a parecerlo menos Maya Siminovich.
Tel Aviv Según el Instituto de la Democracia de Israel (IDI), el avance en la erosión de la democracia ha sido una constante a lo largo de los últimos años Los ultraortodoxos, que representan el 16% de la población en Israel, no olvidan fácilmente sus privilegios.
A diferencia del resto de la sociedad, están exentos de hacer el servicio militar —obligatorio para toda la comunidad israelí— y, por ende, no tienen que acudir a filas.
En total, son 80.000 los judíos ultraortodoxos de entre 18 y 24 años que tendrían que formar parte del reclutamiento y que siguen sin hacerlo.
Una situación que, tras la guerra en Gaza y con las actuales guerra en Irán y en el Líbano han puesto de manifiesto la necesidad de contar con efectivos militares ante el riesgo de que el Ejército "implosione" , en palabras del jefe del Estado Mayor del Ejército israelí , Eyal Zamir.
Eso sin contar con el agravio comparativo que siente una creciente parte de la sociedad israelí, que ven cómo las familias ultraortodoxas acaparan un importante porcentaje de las prestaciones y ayudas estatales sin ofrecer su parte en el contrato social del país, que es servir en el Ejército.
"Esto enfurece a la mayoría de los israelíes. ¿Mis hijos van a la guerra y los matan para protegeros, y tú vas a leer la Torá y el Talmud [los grandes libros de la religión judía] y ya está? Es un elemento muy, muy divisivo", lo describe el periodista David Remnick, del The Atlantic, en un reciente análisis .
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