Yolanda Díaz busca un golpe de efecto ante la OIT con una subida del SMI del entorno del 5%
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se ha puesto de perfil en la lucha encarnizada que mantiene la izquierda para conformar las coaliciones y las listas para concurrir a las elecciones del 29-N, y se ha volcado en lograr los apoyos necesarios para respaldar su candidatura a la OIT en los comicios previstos para el próximo 16 de noviembre .
El camino de la abogada laboralista gallega no es fácil, de ahí que busque un golpe de efecto con la subida del salario mínimo (SMI), ue baraja en el entorno del 5%.
Esta cifra dejaría el indicador cercano a los 1.300 euros mensuales.
El incremento está en línea con lo que está subiendo la inflación, pero alejado de la revalorización de «al menos» el 7% que han reclamado los sindicatos UGT y CC.OO., y llevaría el SMI por encima de los 1.300 euros; se acometerá antes de las elecciones generales, después de que lo apruebe el Consejo de Ministros en una de sus reuniones de los «martes sociales» .
Dado el momento en el que se producirá la revalorización de la renta mínima, en plena campaña electoral, la titular de Trabajo no tendrá que lidiar con los recurrentes enfrentamientos que ha mantenido en los últimos años con el Ministerio de Economía por el alza.
La subida del SMI completará el rosario de mejoras que hasta las elecciones pretende aprobar vía decreto el Gobierno para una posterior aprobación por la Diputación Permanente.
Este martes ya anunció que subirá el sueldo a los funcionarios en el comprometido 4,5% con los sindicatos para 2027, además de una batería de mejoras para parejas con hijos, en las bajas laborales de mujeres que sufren patologías asociadas a la menopausia, en pensiones de viudedad para víctimas del terrorismo y de violencia de género y para huérfanos.
Políticas intervencionistasA la espera de las directrices que le comuniquen sus expertos de cabecera sobre la revalorización del SMI, Yolanda Díaz sigue volcada en reuniones con los gobiernos para buscar apoyos a su candidatura, que se ha topado con la negativa de las empresas, dadas sus políticas intervencionistas en el mercado de trabajo.
En España este proceder le ha enfrentado con la patronal que dirige Antonio Garamendi y ha provocado la ruptura del diálogo social , de décadas de un ritmo negociador y de consensos que han construido la norma laboral y el estado de bienestar en España.
La ministra, en lugar de intentar recomponer los puentes con los empresarios, durante estos años decidió gobernar, en algunas ocasiones, con el apoyo de los sindicatos y en otras in ellos.
El resultado ha sido una cascada de enmiendas al Estatuto de los Trabajadores , bien desde Trabajo o con normas de otros departamentos, como ocurrió con la ley del 'solo sí es sí', la 'ley trans' o la ley de Familias.
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