Mélenchon, el impulsor de las protestas en Francia cuestionado por su inacción contra los disturbios
Los numerosos disturbios del pasado fin de semana en Francia no han desembocado en un momento de concordia nacional.
Pese a las impactantes imágenes del Ayuntamiento de Limoges ardiendo y quedando calcinado, los decibelios en la política gala continúan sin bajar.
Más bien todo lo contrario.
La polarización se ha acentuado después de las multitudinarias manifestaciones del sábado contra el alto coste de la vida y la precarización de los servicios públicos, que degeneraron en múltiples y graves episodios de violencia urbana.
Y la temperatura social no baja pocos días antes de otra jornada de protestas el 24 de octubre y cuando solo faltan seis meses para las elecciones presidenciales.Esta semana se ha visto marcada por un endurecimiento del duelo entre el Gobierno de Sébastien Lecornu y la Francia Insumisa.
En medio de una tensión evidente entre el responsable del Ejecutivo y esta formación afín al Frente Amplio o Podemos tendrá lugar este jueves una reunión en el Palacio Matignon entre el primer ministro y los dirigentes de los partidos progubernamentales y de la oposición.
A diferencia de otras veces, los representantes insumisos también participarán en ella, aunque lo harán para que no sea un encuentro plácido para Lecornu, avisó Jean-Luc Mélenchon, principal referente de los insumisos.Como el resto de las principales formaciones, el partido de Mélenchon condenó los episodios de violencia urbana en París y otras localidades galas. «El hecho de quemar el Ayuntamiento de Limoges es un crimen.
Se trata de un símbolo colectivo, la casa del pueblo.
Lo mismo ocurre con el Ayuntamiento de Marsella, que dejaron abandonado y el alcalde se encontró solo delante de toda esa gente que derribó la puerta», declaró el domingo el líder insumiso durante una entrevista televisiva para LCI.No obstante, el primer ministro reprocha a la izquierda insumisa que no haya querido elegir entre «el lado de la República y el lado de la violencia».
Mientras las calles de París seguían en llamas y había saqueos de tiendas, Lecornu había asegurado el sábado por la noche que «cada uno tiene que elegir su lado: el de la República y de las fuerzas de seguridad o el de los agitadores y la ultraizquierda».
Desde entonces, los representantes insumisos no se han querido posicionar, puesto que consideran que eso enfrenta a unos franceses con otros. «Asumimos nuestra estrategia de la no violencia.
Lo he dicho y repetido cien veces. ¡Es la más eficaz para reagrupar al mayor número de personas posible!», insistió el martes Mélenchon.Aunque su formación es partidaria de la no violencia, sí que mantiene vínculos con organizaciones de la izquierda radical con una posición más ambigua respecto a esa cuestión.
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