Guterres se despide de la ONU con un grito de alarma sobre el estado del planeta: «Las grietas se han convertido en abismos»
António Guterres dejará de ser el secretario general de la ONU el próximo 31 de diciembre y este martes utilizó su último discurso en el arranque de la Asamblea General, el gran escenario de la comunidad internacional, para emitir un grito de alarma sobre el estado del planeta y de las relaciones entre los países.
Desde la amenaza de la falta de regulación de la inteligencia artificial a la persistencia de las guerras, Guterres defendió que «las fracturas de nuestro mundo se están agrandando y las grietas se han convertido en abismos».«En el transcurso de la última década», dijo Guterres hablando precisamente del periodo en el que él ha estado al frente de la ONU, «estallaron guerras de consecuencias devastadoras que se prolongaron con una crueldad abyecta, se puso de blanco a la población civil, se pisotearon los derechos humanos, se utilizó el hambre como arma, se asesinó a trabajadores humanitarios, se dejó de lado el derecho internacional, se han ahondado las divisiones geopolíticas, se han acentuado las desigualdades, se ha resquebrajado la confianza».Ante esta situación, Guterres volvió a apelar una vez más al multilateralismo, a la respuesta común a las amenazas y desafíos.
El secretario general reconoció que el mundo avanza hacia un sistema «multipolar» con nuevos actores de poder, una referencia al ascenso de potencias como China o lo que calificó como la «transferencia de poder de los gobiernos a un puñado de empresas privadas y particulares».
La respuesta, dijo, debe ser una «multipolaridad interconectada», en el que coexistan «múltiples polos de influencia dentro de un marco común de derecho internacional y normas compartidas».Ese marco debería estructurarse alrededor del sistema de la ONU; pero la realidad es que Guterres se va en poco más de tres meses y deja una organización internacional en crisis, con la parálisis de los juegos de bloques cada vez más profunda, incapaz de influir en el mandato central del mantenimiento de la paz y de la seguridad, tocada en su imagen y en sus finanzas.
Y con las grandes potencias –EE.UU. y China– manejando su relación fuera de la comunidad internacional, como quedará de manifiesto a finales de esta semana: Xi Jinping no vendrá a Nueva York a la ONU, pero sí a Washington a celebrar una cumbre clave con Donald Trump .Guterres defendió que el futuro del mundo dependerá de cómo se afronten «cuatro grandes pruebas de poder».
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