La saya de las Aguas resurge de las cenizas 84 años después del incendio de San Jacinto
Uno de los capítulos más tristes de la Semana Santa de Sevilla ocurrió el 29 de octubre de 1942.
El incendio accidental que tuvo lugar en la iglesia de San Jacinto , en pleno corazón de Triana, supuso un duro revés para el templo y para todas las imágenes de la hermandad de las Aguas que se hallaban en él.Uno de los elementos que acabó siendo pasto de las llamas fue la saya de las cadenas, que entonces lucía la Virgen del Mayor Dolor , talla que también se perdió en el siniestro. «A la luz de las fotografías antiguas y de la documentación examinada que se conserva en el archivo de la Hermandad de las Aguas, esta saya, realizada a principios del siglo XX, era negra y hacía juego con su manto de terciopelo del mismo color, con un mantolín para San Juan y con otro de la Magdalena del entonces único paso de misterio de la cofradía.
Este conjunto se conocía como de 'las cadenas'», explica María del Rosario Martínez Navarro, doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla con mención internacional y encargada de estudiar buena parte de la información original sobre esta pieza que se conoce en la actualidad.Durante casi dos siglos, desde 1750 a 1942, la hermandad realizó su estación de penitencia desde la iglesia de San Jacinto.
Este lujoso atuendo fue estrenado el Domingo de Ramos de 1901 .
El Noticiero Sevillano informó en aquellas fechas que esta indumentaria podía haber sido de color azul, aunque otras fuentes y el testimonio de los propios hermanos aseguran que era negra.«El diseñador Javier Sánchez de los Reyes rehízo el dibujo original presentado en 1900 por Ramón Gil, basándose en las fotografías antiguas, adaptándolo al patrón actual de las sayas de la imagen y reinterpretando en perfecta consonancia las zonas no visibles», prosigue la experta.
Sobre la técnica empleada para devolverle la vida al conjunto, relata cómo el artista «también reconstruyó el dibujo de las mangas, reproduciendo y respetando su especial corte ondulado o forma curvada propia de la época , y le añadió de nuevo cuño una cinturilla opcional a juego, pues la original no la tenía.
Para recrear esa misma imagen de las instantáneas, se le ha ceñido a la cintura un fajín hebraico regalado por el grupo joven de la hermandad».En cuanto al dibujo de la prenda, la profesora afirma: «Toda la ornamentación parte de esa especie de cardo que ocupa la parte central baja de la saya, siendo recorrida por finos tallos y hojas.
En la zona inferior y en el filo de las mangas se remata con una cenefa a modo de cadenas, que son justo ese hilo conductor de todo el conjunto y el que le da nombre ».
Además, el contexto histórico en el que esta pieza fue concebida aporta claves interesantes para entender su valor.
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