El PSOE rechaza la propuesta de Bruselas de excluir los fertilizantes de la tasa verde para bajar los precios
Durante los últimos meses el Gobierno ha hecho mucho por tratar de congraciarse con los agricultores españoles y ganar terreno electoral en un espacio que tradicionalmente se ha alineado más con la derecha.
En plena oleada de protestas agrícolas por la competencia desleal y el recorte de la PAC, en febrero de este año el presidente Pedro Sánchez anunció que estudiaría la cesión de 17.000 fincas del Estado -que han resultado ser de poco valor, como ya explicó ABC- a jóvenes profesionales del sector y, una vez empezada la guerra de Irán, el Ejecutivo presentó un plan para reducir la dependencia de nuestro país frente a las importaciones de fertilizantes, además de un paquete de ayudas valorado en casi 500 millones de euros para paliar el encarecimiento de este insumo.
La lista de medidas tomadas es larga, pero lo cierto es que es que el Gobierno tiene un problema con todo lo que refiere al sector primario, y es que le está costando conjugar sus buenas intenciones con la agenda verde.
El mejor ejemplo de ello es lo sucedido ayer en el Parlamento Europeo, cuando los votos de los eurodiputados del PSOE permitieron el rechazo a una propuesta de la Comisión Europea para eliminar el impuesto CBAM (la llamada 'tasa verde') a las importaciones de abonos en caso de que se produzca una distorsión severa del mercado.
La partida sigue abierta ya que ayer la cámara solamente tenía que fijar su posición negociadora antes de devolver el texto a la Comisión y el Consejo para el preceptivo diálogo entre las tres instituciones europeas, pero aun así las organizaciones agrarias siguieron el voto con mucho interés dado que los partidos se vieron obligados a posicionarse; desde Asaja hasta Unión de Uniones, hoy han sido muchas las asociaciones sectoriales que se han mostrado críticas con la postura de los eurodiputados españoles del PSOE.
No hay que olvidar que la propuesta salió del mismo Ejecutivo comunitario que tanto ha defendido el MAFC, y que sin embargo ahora se inclina por aplicar un marco de excepcionalidad frente a la crisis que atraviesan los agricultores europeos.
Así las cosas, cabe interpretar el voto de los socialistas españoles como un ejemplo de seguidismo hacia las posturas de la comisaria Teresa Ribera, que representa en núcleo duro partidario de la descarbonización en el seno de la Comisión.
El problema que enfrenta el campo español es sensacional, pues el bloqueo del estrecho de Ormuz ha dejado a la industria agroquímica sin acceso a un mercado que le proporciona entre el 25 y el 35% (según el Banco Mundial) de los insumos que necesita, hecho que ha disparado alrededor de un 30% el precio de los abonos en España, forzando a la venta a pérdidas a una miríada de sectores, incluyendo las grandes regiones cerealistas del centro peninsular.
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