Arnelio Cruz, el modisto que reinventa el folclore manchego en Farcama
Entre telas, pañuelos y prendas a medio coser, Arnelio Cruz trabaja en su taller improvisado en el parque de la Vega, con Toledo como telón de fondo.
Mientras da las últimas puntadas a sus creaciones, atiende a ABC para explicar la historia de una colección que ha nacido con un propósito: rendir homenaje a sus raíces sin renunciar a la vanguardia.
Es su primera vez como expositor en Farcama y ha querido hacerlo por todo lo alto, con diseños concebidos expresamente para la 45 edición de la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha.«Es un pequeño homenaje a nuestras raíces, a nuestra tradición», resume el modisto a ABC.
Su propuesta toma como punto de partida la indumentaria popular manchega para trasladarla al lenguaje de la moda actual.
Capas inspiradas en los refajos tradicionales de su zona, bordados por delante y por detrás y pañuelos vinculados al folclore se convierten en piezas capaces de transformar un conjunto sencillo. «Tú te pones un vestido o un mono negro, algo básico, y con esto realzas el look y también evocas un poco lo nuestro», explica.La tradición, en sus manos, no se queda en el recuerdo ni se reproduce sin cambios.
Se transforma, dialoga con nuevas formas y encuentra otros espacios en los que expresarse. «Lo bonito que está sucediendo ahora es que se está reinventando y adaptando a la actualidad, en cuanto a técnicas o estética, pero manteniendo ese legado», señala sobre la artesanía.
Una filosofía que encaja con el espíritu de Farcama, donde los oficios tradicionales conviven con nuevas propuestas creativas y encuentran una oportunidad para llegar a otros públicos.La relación de Arnelio con la costura viene de lejos. «Crecí rodeado de hilos y botones», recuerda en su biografía.
De niño observaba a su madre confeccionar camisas, vestidos y faldas, y encontró en ella y en su abuela sus primeras maestras.
Los retales que caían en sus manos acababan convertidos en diseños para las muñecas de su hermana Elena; sus primeros dibujos ya eran figurines femeninos llenos de colores y formas.
La costura, antes que una profesión, fue una presencia cotidiana que terminó convirtiéndose en vocación.«Es un pequeño homenaje a nuestras raíces, a nuestra tradición» Arnelio Cruz ModistoEstudió moda en Madrid y durante sus prácticas tuvo la oportunidad de aprender de diseñadores como Ágatha Ruiz de la Prada, Justo Algaba, Vacas Flacas y Manuel Fernández.
También trabajó en Román y Compañía, una productora especializada en la creación de contenidos con muñecos para teatro, cine, televisión y publicidad.
Sin embargo, su horizonte profesional siempre estuvo ligado a su lugar de origen.
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