¿Golpe de calor o ictus? La peligrosa confusión que puede costar la vida
La canícula que vivimos estos días puede favorecer una peligrosa confusión.
Problemas para hablar, alteración repentina de la visión, mareos, dolor de cabeza intenso o alteración del nivel de consciencia son síntomas que pueden atribuirse a una bajada de tensión, al cansancio o a una deshidratación por el calor extremo.
Pero también son señales de alarma de un ictus , una patología en la que el tiempo es determinante, por lo que esperar para ver si los síntomas mejoran puede reducir las opciones de tratamiento y aumentar el riesgo de secuelas. «Tanto el golpe de calor como el ictus son cuadros que pueden ser graves.
Ante la duda, lo más importante es avisar al servicio de emergencias 112 y que los profesionales sanitarios sean los que diluciden cuál de los dos es», recomienda, en conversación con ABC, el doctor Manuel Requena, neurointervencionista en el Hospital Vall d'Hebrón y miembro del Grupo Español de Neurorradiología Intervencionista (GENI).Hay señales de alarma que sí son claramente definitorias de ictus, como la dificultad para la movilidad de un lado del cuerpo, la desviación de la sonrisa o de la cara o no poder emitir ningún tipo de palabra a pesar de estar despierto. «El mareo súbito es un síntoma más raro, pero no es descartable.
Siempre es mejor pecar de exceso de celo y avisar que no dejarlo o tratarlo como golpe de calor y darle agua», aclara el experto.De hecho, este gesto, el de querer que el paciente beba, si se trata de un ictus, puede ser peligroso , ya que cuando ocurre un accidente cerebrovascular, la persona, de manera muy frecuente, presenta problemas para tragar. «Esta descoordinación puede provocar que el agua vaya al pulmón y empeore la situación», advierte.Aunque el ictus es una patología asociada a una edad avanzada, tampoco hay que descartarlo cuando los síntomas aparecen en una persona joven.
Hasta un 20% de los casos se produce en menores de 50 años . «Es más frecuente en gente mayor o con factores de riesgo por problemas de colesterol, fumadores, diabéticos..., pero vemos pacientes de todas las edades, por predisposición genética o por un factor de riesgo desconocido.
Ante los síntomas clásicos, aunque los tenga un niño de 5 años, siempre hay que acudir rápido a Emergencias, mejor en ambulancia que en vehículo propio», señala el doctor Requena.
La razón detrás de esta recomendación es que un paciente con ictus «puede empeorar en el traslado, por lo que siempre es mejor un medio seguro como una ambulancia ».
El accidente cerebrovascular se produce cuando el flujo de sangre que llega al cerebro se interrumpe o se reduce.
Existen dos tipos principales de ictus: el isquémico, que representa aproximadamente el 80% de los casos, y el hemorrágico, que supone el 20% restante.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.