Cuando un estudiante prometió 1.000 dólares haciéndose pasar por Bill Gates y su broma acabó siendo imposible de detener
Mucho antes de que hablásemos de publicaciones virales, tendencias o algoritmos, Internet ya había encontrado una forma bastante eficaz de conseguir que una misma historia circulase de una persona a otra: pedirnos que pulsáramos "Reenviar" .
El correo podía llegar de un amigo, un compañero de trabajo o un familiar, y ese simple vínculo podía prestarle una credibilidad que el mensaje quizá no merecía.
En aquella Internet de finales de los 90, además, muchos usuarios todavía no tenían por qué saber qué podía hacer técnicamente un correo electrónico.
Esa combinación resultó extraordinariamente fértil para los bulos.
El 18 de noviembre de 1997, Bryan Mack estaba en un laboratorio informático de Iowa State University cuando el estudiante sentado a su lado recibió uno de aquellos correos que prometían dinero fácil.
Según contó años después a Wired , Mack respondió que podía inventar algo mejor y tardó apenas tres minutos en hacerlo.
Escribió un mensaje haciéndose pasar por Bill Gates y presentó un supuesto programa capaz de rastrear cada reenvío: si la cadena alcanzaba a 1.000 personas, decía, todos sus integrantes recibirían 1.000 dólares pagados por el propio Gates.
Una broma que dejó de pertenecerle Mack envió aquel correo a un amigo de Loras College, en Dubuque, con el asunto "bill gates here".
Su amigo se rio y decidió reenviarlo.
Bastaron unos días para que el mensaje llegara a desconocidos que empezaron a escribir a Mack preguntándole por el dinero prometido.
El salto definitivo llegó después de Acción de Gracias: al regresar a la universidad encontró su cuenta bloqueada y, según relató, aproximadamente un gigabyte de correo acumulado , con "miles y miles" de mensajes.
Para entonces, aquella broma entre amigos ya circulaba sin necesitarle. {"videoId":"x9k88la","autoplay":false,"title":"EL ESCÁNDALO de Bonzi Buddy: el PROGRAMA ESPÍA que ENGAÑÓ a millones", "tag":"Webedia-prod", "duration":"817"} Dos semanas más tarde, a Mack le llegó una versión de su propia broma que ya casi no le pertenecía.
Su nombre había desaparecido, el remitente figuraba como [email protected] y la recompensa incluía, además de los 1.000 dólares, una copia gratuita de Windows 98.
Poco después recibió otra falsamente firmada por "Walt Disney Jr." que prometía 5.000 dólares y unas vacaciones.
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